martes, noviembre 14, 2006

Años

Ya sé, todos cumplimos años.
Es inevitable, es la vida, pero a mi no me jodan. Pero el 2-9 que se aproxima me deprime bastante. Lejos de la torta de frutillas de Lauris, de la reunión con l@s chic@s en casa, de las vacaciones (siempre pensé mi cumpleaños como el principio de mi verano mental), de lo de siempre.
Uf, que lo pienso y da bajón mal.
Señales inequívocas de mi estado de ánimo estos días: boqueras (2), granos (2, uno visible, el otro no), sueño todo el tiempo, aunque con dificultades para dormir todas las malditas noches, ansiedad (quiero más palmeras de chocolate), bah, que estoy hecha mierda. Y no me puedo ver la cara en el espejo. Porque es Noviembre y estoy amarilla china-verde lagarto y blanca-Casper. Todo a la vez.


PS: acabo de ver que Pamela David scó una línea de belleza. Si es para quedar con cara de trola barata del Rubias y Morenas (mítico cabarulo plantense, del barrio de Añetona), avisenle que no me mande el kit de regalo. Que Biotherm me convence un poquito más...

lunes, noviembre 13, 2006

Cocina Manchega

A veces uno piensa que la cocina más exótica es la de las Antípodas (palabra que he comprobado gusta mucho en estos lares; otra palabra que gusta -y que me gusta- es Ultramarinos). Pero no. Para ir al encuentro de la cocina más exótica sólo hay que darse una vuelta por algún pueblo de La Mancha (la del Quijote, claro) y probar las delicatessen del lugar.

La Mancha es/fue una de las regiones más pobres de España. Sin la movilidad de otras regiones, sus habitantes se proveían de los productos 'de la tierra' para la subsistencia diaria. Bah, comían lo que había a mano. Y lo que es más importante, su cocina estaba bastante cerrada a las influencias de otras regiones . Casi tanto como sus habitantes, que durante generaciones poblaban las mismas comarcas y pueblos -casi no hubo inmigración a América u otras ex-colonias, y raramente abandonaban su tierra para asentarse en Catalunya, como hicieron los andaluces.

Como buena cocina rural de meseta, entre los ingredientes básicos encontramos papas, harina, huevos, aceite de oliva, ajos, uvas, carne de caza, legumbres, jamón y tocino, embutidos y chacinados, por sólo mencionar algunos.

Las cocciones se decantan por los fritos, hervidos, cocidos y el horno se utiliza muy poco.

Los rigores del clima y el tipo de trabajo que desarrollaban sus habitantes (básicamente trabajo rural como mano de obra muy móvil según las estaciones y los ciclos agrícolas) obligan a llenar la panza desde temprano, de ahí el alto índice calórico de la mayoría de los platos.

Este fin de semana, otoño mediante, se inaguró la temporada en la cocina de la Señora Manchega (a.k.a. my mother-in-law). Mi chico estaba salivando cual perro de Pavlov desde el momento en que salimos de Murcia, y puedo dar fe que no fuimos defraudados.

Si bien el recetario manchego se compone de varios platos, me voy a detener en lo que estuve catando este último weekend:

- migas del labrador: una especie de tortilla hecha con el aceite del tocino de cerdo frito, harina, papas y ajos. La masa compacta (que queda de un color dorado oscuro) resultante de la mezcla se come acompañada de uvas (era y es un plato típico de la vendimia) para la comida, o con chocolate para el almuerzo (el tentempié de la mañana) o la merienda.

- gazpachos: cocido con tomate, carne (de caza, cerdo o lo que haiga)o gambas (claro, ahora), al que se le agregan unas tortas, discos de masa elaborados con harina y agua, que se cuecen casi como si fuera pasta.

Otras especialidades de la casa son las migas ruleras, el arroz dulce, el cocido (como el madrileño, que también es La Mancha), el arroz al hono, los buñuelos (solos o rellennos de nata) y tallos (buñuelos del tamaño de una mano grande, en forma de soga trenzada que se hacen para el día de Todos los Santos), mazapán y la clásica tortilla.

viernes, noviembre 10, 2006

Fin de Semana Salvaje revisited

Fin de semana en el pueblo, con frío, mucha comida (vamos de visita a casa de El Manchego, así que el engorde está a la orden del día), siesta, edredón, sobrinos, fútbol en la plaza, corridas en el pinar...

Lo que yo llamaría un fin de semana de locos.

.......
Llamado a la Solidaridad:
Si alguien tiene media pila para mandarme, que me deje un comentario y me pondré en contacto a la vbrevedad. Gracias.

Las Horas

A veces tengo la sensación (frustrante por demás) que la vida no alcanza para nada. Por ejemplo:
- necesito días de 30 horas, para dormir 8 o 9 horas sin la sensación de que me estoy pasando un tercio de mi vida marmoteando.
- tiempo, tiempo, tiempo para leer 2 o 3 horas (por placer) y 3 o 4 para estudiar y escribir.
- una hora para cocinar comida rica
- media para un baño de inmersión. O mejor 1 y media. hace un año que no lleno la bañera, pongo música y me relajo en el agua tibia.
- una hora y media para ir a correr y estirar, todos los días.
- un par de horas para mirar una película, todas las noches.
- una hora o más para merodear bibliotecas, disquerías y librerías. O la FNAC, aunque todavía no fui. Porque puedo derretir mi tarjeta visa.
- un par de horas para escuchar los discos que compro, grabo o descargo compulsivamente.
- una hora para hablar con mi hermana mientras me depilo, cocino, ordeno, hago las compras o camino por la calle.
- una hora para chatear con los amigos de lejos. Y para eso también necesitaría el msn, claro. E internet en casa.
- un par de horas (a la semana, tampoco me voy a hacer la chica National Geographic) para sacar fotos por ahí.
- y tiempo y lugar para tener un perro. O dos. Grandes.

Y además hay que trabajr, porque todavía no heredé los dinerillos de ninguna tía millonaria & lejana.

Como verán, mi día ideal duraría 45 hora, más o menos.

No sos vos, soy yo

Me desconozco cuando dejo que me hagan sentir mal con frases doble sentido, silencios y vacío.
Y yo me quedo muda.
Fuck Fucking Fuck. FUCK!

miércoles, noviembre 08, 2006

El Salmón textual


·"Las canciones están sobrevaluadas... La música no es solamente canciones. También es interpretar, cantar mejor, seguir girando, tocar apropiadamente los instrumentos, brindar emociones al respetable...".
·"Nunca quise decirlo así, pero El cantante es en realidad como un disco de rehabilitación. O sea... El cantante es para mí lo que para otros es la clínica o la granja".
·"Tal vez los premios, los tributos y los estadios llenos me llegan ahora porque los años anteriores las huestes huérfanas de los Redondos estaban llenando estadios equivocados".
·"Me había olvidado del respeto y de la pequeña importancia que yo tenía dentro del concierto argentino del rock".
·"Cuando empezamos el disco con Litto Nebbia, no sabíamos cuándo íbamos a terminar y qué clase de disco iba a ser. O si iba a ser otro de esos discos que nunca terminamos".·"Si tocás en diciembre en Obras no es un concierto: es una fiesta de rock argentino".

Andrés Calamaro: El fin de la crisis energética, Rolling Stone LA, noviembre de 2006

martes, noviembre 07, 2006

Maldito otoño

Llueve en Murcia.

Lluvia en Murcia es casi como nieve en LP. Hardly ever happens -ever.

Llueve desde el jueves a la noche. Lo cual provoca no pocos inconvenientes.

Lista de inconvenientes:
- no tengo paraguas: me lo olvidé en casa de mi ex-jefe la última vez que llovió en Murcia. Eso fue en FEBRERO. Menos mal que Robert no tiene campo en el Levante Español. Su proberbial mal humor pluvial se volvería causa de divorcio de esposa, abandono de hijos, etc. Repito, por si lo no cazaste: Robert, NO se te ocurra nunca dedicarte a la agricultura en el Levante Español.
Y necesito paraguas MaryPoppinesco: nuevo, negro, enorme y con mango de madera. Vade retro a los plegables, chinos, estampados, transparentes, berretas, etc. Y el paraguas perfecto no existe. O sí, pero lo perdí.
- no tengo calzado a prueba de lluvia: mis bailarinas negras todo-terreno ya no sirven. Eso. No sirven, y no se me ocurré qué ponerme. Las Puma están más para el contendor verde (de no-reciclable) que para otra cosa. El Manchego me insta a invertir en zapatillas nuevas, pero ninguna me viene bien. Gataflorismo a full.
- no sé que ponerme a la mañana: tengo aún puesto el chip del verano y me muero de frío. Ayer salí con El Manchego, pero no me gusta nada, sólo le rogué por un libro más pero la respuesta fue: "si no te comprás ropa o zapatos, nada de libros". Me escucha cualquier mujer y me apalea por mi delito contra-natura.
- no puedo ir a correr.
- no puedo tontear en la calle porque no tengo paraguas (ver punto perimero de este apartado).

Pero también debemos reconocer las ventajas del mal tiempo:
- dan más ganas de comer rico (lo cual puede ser una desventaja, por cierto). Empezó la temporada de chocolate. A full.
- no salgo a la calle por pavadas. El Manchego hizo los mandados el fin de semana y lo amé. Hasta fue a lo de Salvador a buscarme manzanas ácidas. Pero yo pagué con milaneseas a la napolitana, eh? Que para que sepan soy bueníiisima.
- leo, leo y leo en la cama. Lo que haya, lo que debo, lo que me de la gana. Abajo de mi acolchado de autitos (el edredón de plumas me lo auto-relagaré para el 7/12) puedo pasar tooooda la tarde. Con eso y un té gigante. Y si hubiera Rumbas o chocotorta sería el cielo.
- dan ganas de irse rápido a la cama. Por las razones descritas arriba y por muchas más.
- encuentro ropa de invierno que no recordaba que tenía. Es como tener ropa nueva, no?
- empieza la temporada de cuellos altos. Yes, I'm a turtle-neck kind of gal. Sí, lo acepto, padezco el 'Síndrome Erica' (el personaje de Diane Keaton en Something's gotta give), y no reniego de él.



Pero... a quién engaño? Si me tomaría enseguida un avión y volaría como una pajarona más rumbo al sur.

viernes, noviembre 03, 2006

Té de noche

Cuando eramos chicos, en casa la cena de los domingos era té.
Té con leche, siempre té con leche. Lauris lo preparaba en la tetera grande, esta de cerámica pintada que había traído del sur. Nos sentábamos en la mesa de la cocina con nuestras tazas grandes, las tostadas, algo dulce -si había-, sandwiches -de pollo si quedaba de la comida- y, si era un buen día, medialunas rellenas con jamón y queso calentitas.

A veces me da nostalgia esa cena frugal (que a veces de frugal no tenía nada). Acá no se toma 'el té', cuando lo mencionan se creen que soy una anglófila de costumbres pedantes y exóticas, y se imaginarán que menos que menos se toma el five o'clock tea habiendo comido a las 3 y media...

Pero el miércoles a la noche fue la excepción. Necesitados con urgencia de algo que comer antes de ir al cine, fuimos con El Manchego a tomar algo a una confiteria-pastelería cerca de casa. Y fue un gran dejá-vu, aunque sin la tetera azul: esa taza de té con leche caliente entre mis manos, la palmera de chocolate, el bizcocho de vainilla y nuez... y me dieron ganas de repetir ad infinitum... no por el hambre, sino por la sensación 100% casa.