miércoles, octubre 31, 2007
martes, octubre 30, 2007
Queremos tanto a JD

Y sí. Nos dimos el gusto.
El sábado fuimos a Orihuela a ver a nuestro querido Drexler. El Manchego debutaba y la review a la salida fue altamente positiva. JD comenzó en el Teatro Circo su gira 'Cara B' en la que presentó sus canciones y algunas otras prestadas en formato acústico (para los que lo vieron en su gira de '12 segundos', fue casi una versión extendida de su set solitario). Guitarra, samplers, amplificadores. Y su Voz. Pasaron muchas canciones de Frontera y Llueve, zambas & sambas, Javier Ruibal, y mucha charlita.
Dios, me enamoré.
Mal.
lunes, octubre 29, 2007
Todo mal
En el Año de I de la Era Cristinista.
Ayer hablando con Ramón y El Manchego terminé rendida ante la evidencia: cada país tiene los gobernantes que se merece.
No me gusta pensar así.
Pero después de las elecciones de ayer, ¿quién tiene medio argumento para refutarlo?
Ayer hablando con Ramón y El Manchego terminé rendida ante la evidencia: cada país tiene los gobernantes que se merece.
No me gusta pensar así.
Pero después de las elecciones de ayer, ¿quién tiene medio argumento para refutarlo?
viernes, octubre 26, 2007
Hoy cumple Madre

Feliz cumple, Madre.
Ya sé que no me vas a hablar por dos años después de poner esta foto.
Pero no lo pude evitar.
Es tan ochentosa. Y tan no-vos.
Tomala como la prueba de que sos una sobreviviente. Si te recuperaste de una permanente en el '83, cuando venga la hecatombe sólo van a quedar las cucarachas y vos.
Ay, cómo te quiero.
jueves, octubre 25, 2007
Cosas que pasaron (II)
Cambio de rutina:
- ver muchos amigos mañana, tarde, noche y trasnoche
- escuchar un acento vagamente familiar
- comprar pico dulce en los quisocos
- coca cola en botella de vidrio
- desayuno
- veredas rotas
- el té de las 5
- muchas teñidas, con claritos o platinadas (¿¿por qué todas quieren ser rubias??)
- niños nuevos. Demasiados.
- jeans y zapatillas 24/7
- comida casera
- charlas interminables
- dormir sola
- entrar a una librería de LP y comprar libros. No sólo desearlos, sino poder comprarlos.
- prender la tele y ver a Susana hecha un lechón
- ver muchos amigos mañana, tarde, noche y trasnoche
- escuchar un acento vagamente familiar
- comprar pico dulce en los quisocos
- coca cola en botella de vidrio
- desayuno
- veredas rotas
- el té de las 5
- muchas teñidas, con claritos o platinadas (¿¿por qué todas quieren ser rubias??)
- niños nuevos. Demasiados.
- jeans y zapatillas 24/7
- comida casera
- charlas interminables
- dormir sola
- entrar a una librería de LP y comprar libros. No sólo desearlos, sino poder comprarlos.
- prender la tele y ver a Susana hecha un lechón
miércoles, octubre 24, 2007
Cosas que pasaron (I)
Fueron muchas, por suerte.
Volver a LP fue raro, no sólo porque los 8 días no me alcanzaron para hacerme a la idea de que 'estaba ahí', sino porque no terminaba de enteder qué relación me une con el lugar donde viví tantos años.
Caminar, tomar un taxi, todo lo habitual. No hay problemas de orientación, ni de horarios, ni nada. Todo es conocido, pero aún así hay algo que se siente diferente. No sucedió en anteriores visitas, pero ya no sabía muy bien qué era lo que me hacía ruido.
La casa de mis padres ya no es mi casa. Las rutinas, horarios y habitantes no son los que eran (éramos). Ya no hay perros, se come más tarde, hay silencio. Silencio en la casa de calle 6. Inaudito. No hay pichones de arquitecto dibujando frenéticamente en el estudio, ni maquetas, ni litros de nesquik en esos vasos naranja. Tampoco hay sesiones de 8 horas lectura de alguna ridiculez como Biagini (Señor, deje de escribir y editar libros para vendérselos a sus alumnos), emociones frente a E.P.Thompson (nunca pero nunca voy a ser tan genial) o adoración absoluta hacia a los esquemitas de los teóricos de Análisis de la Sociedad Argentina. Tampoco están el Gordo o Nacho riendose a carcajadas con el Neno (con esas sesiones de estudio se recibieron y todo). Ni gritos. Ni discusiones. Bueno, si hay, pero menos.
En la heladera ahora hay queso manchego, jamón de jabugo, chocolates del free shop y cocacola. En mi casa sólo se tomaba coca los fines de semana. Y ahora en 6 hay coca todos los días.
Los libritos de la Biblioteca Billiken están prolijamente guardados arriba de la ventana de mi ex habitación. Supongo que Madre no los metió en una caja y los regaló porque sabía la que se le podía venir. [Yo] Debería ser más desprendida. Después de todo (y tantas mudanzas) los libros van y vienen. Pero no me imagino Papaíto Piernas Largas con mi nombre en bic escrito en la primera página (creo que de chica una de las cosas que más emoción me daba era escribir mi nombre en los libros) en otras manos. Egoísmo. Si, lo se.
Y sentir todo tan ajeno.
Reconocer olores, lugares, gente. Y una distancia que no me esperaba.
El colmo fue sacar fotos en mi propia casa, de cosas de todos los días. Y pará. Soy una turista de mi cotidianeidad. Qué idiota.
Volver a LP fue raro, no sólo porque los 8 días no me alcanzaron para hacerme a la idea de que 'estaba ahí', sino porque no terminaba de enteder qué relación me une con el lugar donde viví tantos años.
Caminar, tomar un taxi, todo lo habitual. No hay problemas de orientación, ni de horarios, ni nada. Todo es conocido, pero aún así hay algo que se siente diferente. No sucedió en anteriores visitas, pero ya no sabía muy bien qué era lo que me hacía ruido.
La casa de mis padres ya no es mi casa. Las rutinas, horarios y habitantes no son los que eran (éramos). Ya no hay perros, se come más tarde, hay silencio. Silencio en la casa de calle 6. Inaudito. No hay pichones de arquitecto dibujando frenéticamente en el estudio, ni maquetas, ni litros de nesquik en esos vasos naranja. Tampoco hay sesiones de 8 horas lectura de alguna ridiculez como Biagini (Señor, deje de escribir y editar libros para vendérselos a sus alumnos), emociones frente a E.P.Thompson (nunca pero nunca voy a ser tan genial) o adoración absoluta hacia a los esquemitas de los teóricos de Análisis de la Sociedad Argentina. Tampoco están el Gordo o Nacho riendose a carcajadas con el Neno (con esas sesiones de estudio se recibieron y todo). Ni gritos. Ni discusiones. Bueno, si hay, pero menos.
En la heladera ahora hay queso manchego, jamón de jabugo, chocolates del free shop y cocacola. En mi casa sólo se tomaba coca los fines de semana. Y ahora en 6 hay coca todos los días.
Los libritos de la Biblioteca Billiken están prolijamente guardados arriba de la ventana de mi ex habitación. Supongo que Madre no los metió en una caja y los regaló porque sabía la que se le podía venir. [Yo] Debería ser más desprendida. Después de todo (y tantas mudanzas) los libros van y vienen. Pero no me imagino Papaíto Piernas Largas con mi nombre en bic escrito en la primera página (creo que de chica una de las cosas que más emoción me daba era escribir mi nombre en los libros) en otras manos. Egoísmo. Si, lo se.
Y sentir todo tan ajeno.
Reconocer olores, lugares, gente. Y una distancia que no me esperaba.
El colmo fue sacar fotos en mi propia casa, de cosas de todos los días. Y pará. Soy una turista de mi cotidianeidad. Qué idiota.
martes, octubre 23, 2007
Shuffle de allá
muchas, demasiadas horas de avión
Ronaldinho en el aeropuerto de Río, Te Amo, dos besos y emotion, soy una negra cabeza
atraso, valija perdida
no desespero, ya estoy muy cansada para hacerlo
mi ex camita
mi ex habitación
muchos Biblioteca Billiken de lomo rojo
desayunos
comidas familiares
discusiones familiares
picadas
meriendas con las chicas en 9 y 47
todas trasnoches
compras compulsivas
libros y ropa
muchos libros
gataflora al cubo
muchos sms
ay, no puedo reirme más, que me hago pis
*El Rincón de los Amigos*
no me acordaba que los tilambres estuvieran taaaan buenos
Puma Puma Spray
días y noches delirando con las chicas
asado con lo’chico’
y no me puedo creer la cantidad de padres responsables que ví estos días
y de ex. Y qué lejos que estamos
y no me pregunten más si me caso o quiero un crío
carne, pizza, empanadas, pastas y muchos postres
dulce de leche granizado y chococabsha
nena, aflojá con los postres
un paquete de rumba a las 3am después salir. Un martes
Guillota, la del auto fantástico y la caravana interminable
no me hagas reír más
fotos
taxi
recibida del neno
Martín Gregorio, you made my day/my week/ the fucking 10,000km worth
Lucha instaladísima en casa
charlas interminables con Matu
dormir 20 horas en una semana
y no parar
y no parar
y no parar
pero muy muy muy feliz.
yo tengo que jugar al quini y dejarme de joder.
Ronaldinho en el aeropuerto de Río, Te Amo, dos besos y emotion, soy una negra cabeza
atraso, valija perdida
no desespero, ya estoy muy cansada para hacerlo
mi ex camita
mi ex habitación
muchos Biblioteca Billiken de lomo rojo
desayunos
comidas familiares
discusiones familiares
picadas
meriendas con las chicas en 9 y 47
todas trasnoches
compras compulsivas
libros y ropa
muchos libros
gataflora al cubo
muchos sms
ay, no puedo reirme más, que me hago pis
*El Rincón de los Amigos*
no me acordaba que los tilambres estuvieran taaaan buenos
Puma Puma Spray
días y noches delirando con las chicas
asado con lo’chico’
y no me puedo creer la cantidad de padres responsables que ví estos días
y de ex. Y qué lejos que estamos
y no me pregunten más si me caso o quiero un crío
carne, pizza, empanadas, pastas y muchos postres
dulce de leche granizado y chococabsha
nena, aflojá con los postres
un paquete de rumba a las 3am después salir. Un martes
Guillota, la del auto fantástico y la caravana interminable
no me hagas reír más
fotos
taxi
recibida del neno
Martín Gregorio, you made my day/my week/ the fucking 10,000km worth
Lucha instaladísima en casa
charlas interminables con Matu
dormir 20 horas en una semana
y no parar
y no parar
y no parar
pero muy muy muy feliz.
yo tengo que jugar al quini y dejarme de joder.
lunes, octubre 22, 2007
Y después
La nada. Y el sueño. Necesito una cama ya.
Acá estoy, muerta, pero feliz.
Bueno, si me hubiera traído a alguna de las chicas estaría feliz-feliz.
Una de las chicas y una lasagna.
Pero no me puedo quejar.
Náh.
Acá estoy, muerta, pero feliz.
Bueno, si me hubiera traído a alguna de las chicas estaría feliz-feliz.
Una de las chicas y una lasagna.
Pero no me puedo quejar.
Náh.
sábado, octubre 13, 2007
Y varios días y escalas después
Llegué.
Mi valija no.
Estoy con un cangurito, unas leggins negras, muscu blanca y un cepillo de dientes.
Donaciones?
Pero ya no me importa nada. Me voy adesayunar una torta de chocolate con dulce de leche.
Chaucha!
Mi valija no.
Estoy con un cangurito, unas leggins negras, muscu blanca y un cepillo de dientes.
Donaciones?
Pero ya no me importa nada. Me voy adesayunar una torta de chocolate con dulce de leche.
Chaucha!
miércoles, octubre 10, 2007
Estado de la cuestión (II)
Esto sigue siendo un quilombo, pero ya tengo una pila de ropa sobre la cama, regalos, las fotocopias de Sennett, bombachas de dibujitos, cremas y las bailarinas fucsia. Todavía falta depileishon, armado de meresunta y cena con El Manchego. Y no pegar un ojo hasta las 3 am, como viene pasando desde hace 3 días.
Así están las cosas.
Así están las cosas.
martes, octubre 09, 2007
Sr. Usuario
Un momento por favor
[ti-ri-ri-ri-rí-ri-ri-ri-riiii…ri-ri-ri…ri-ri-rí…ti-ri-ri-ri-ri-ri-ri-ri-riiii…ri-ri-ri…ri-ri-rí]
Todas nuestras operadoras están ocupadas.
Por favor, inténtelo más tarde.
Muchas Gracias.
[ti-ri-ri-ri-rí-ri-ri-ri-riiii…ri-ri-ri…ri-ri-rí…ti-ri-ri-ri-ri-ri-ri-ri-riiii…ri-ri-ri…ri-ri-rí]
Todas nuestras operadoras están ocupadas.
Por favor, inténtelo más tarde.
Muchas Gracias.
lunes, octubre 08, 2007
Estado de la cuestión
Algunos highlights de la vida misma:
- ¿Pero qué te creés conchuda? ¿Que soy tu muqui, tu institutriz, tu madre/padre o tutor? Pero andate bien... y no vuelvas.
- Encontré el bendito objeto. Estaba en el fondo del canasto de la ropa sucia. Que está lleno. Lleno de ropa sucia que en dos días tengo que meter en 'la maleta'.
- No he comunicado el hallazgo. Puedo llegar a ser calificada de a) neurótica por el escándalo que armé; b) desordenada ya ni sé dónde meto las cosas, guardo todo y después me olvido dónde; c) linyera por seguir a pegada al objeto.
- Quedan unas 100 horas para salir de La Huerta City y aún no tengo: a) ropa limpia, b) resuelto el dilema ¿maleta o mochila?, c) comprado algún mísero regalo u ofrenda floral; d) resuelto el tema universidad; d) just to mention a few.
- He sido acusada de 'gitana húngara' por mi actual concubino. Todo eso basándose en el combo falda blanca, pashmina fucsia y rosa, pelo incontrolable y ballerinas fucsia para jugar al fútbol con sobrino reo.
- Ha sido consensuado, por observadores externos y auditores, un leve aumento en las cachas. La imputada lo atribuye a la próxima 'regla', a pesar del claro atracón de chocolinas sucedido la última semana durante una sesión de lectura de Revolución Industrial de Giorgio Mori.
- Alto encuentro familiar manchego de domingo: tortilla de papas (poco o muy hecha, a elección del comensal), tomate partido (a 1,80 € el kilo, para los interesados del hemisferio de los tomates de millonario), costillejas fritas con ajos y aceite de oliva extra virgen; y de postre, chocolates Godiva del cumpleaños de cuñada. Esto último es más belga que manchego, pero bueno, es lo que había en casa.
- Mis suegros se van a Roma y los mandé al Trastevere. Les pedí que saquen fotos para conocer el lugar al que mi madre amenazaba con mandarme de una patada si no obedecía cuando era chica.
- ¿Pero qué te creés conchuda? ¿Que soy tu muqui, tu institutriz, tu madre/padre o tutor? Pero andate bien... y no vuelvas.
- Encontré el bendito objeto. Estaba en el fondo del canasto de la ropa sucia. Que está lleno. Lleno de ropa sucia que en dos días tengo que meter en 'la maleta'.
- No he comunicado el hallazgo. Puedo llegar a ser calificada de a) neurótica por el escándalo que armé; b) desordenada ya ni sé dónde meto las cosas, guardo todo y después me olvido dónde; c) linyera por seguir a pegada al objeto.
- Quedan unas 100 horas para salir de La Huerta City y aún no tengo: a) ropa limpia, b) resuelto el dilema ¿maleta o mochila?, c) comprado algún mísero regalo u ofrenda floral; d) resuelto el tema universidad; d) just to mention a few.
- He sido acusada de 'gitana húngara' por mi actual concubino. Todo eso basándose en el combo falda blanca, pashmina fucsia y rosa, pelo incontrolable y ballerinas fucsia para jugar al fútbol con sobrino reo.
- Ha sido consensuado, por observadores externos y auditores, un leve aumento en las cachas. La imputada lo atribuye a la próxima 'regla', a pesar del claro atracón de chocolinas sucedido la última semana durante una sesión de lectura de Revolución Industrial de Giorgio Mori.
- Alto encuentro familiar manchego de domingo: tortilla de papas (poco o muy hecha, a elección del comensal), tomate partido (a 1,80 € el kilo, para los interesados del hemisferio de los tomates de millonario), costillejas fritas con ajos y aceite de oliva extra virgen; y de postre, chocolates Godiva del cumpleaños de cuñada. Esto último es más belga que manchego, pero bueno, es lo que había en casa.
- Mis suegros se van a Roma y los mandé al Trastevere. Les pedí que saquen fotos para conocer el lugar al que mi madre amenazaba con mandarme de una patada si no obedecía cuando era chica.
viernes, octubre 05, 2007
El Juego de los Matrimonios
Pero sin Leonardo Simmons (rip).
Y sin libreta.
Bueno, ponele 'El Juego de los Concubinos'.
Una de las cosas que más extrañeza (¿?) me causa en mi relación con El Manchego son los años que nos separan. Él es del ’75 español, yo del ’77 argentino. Pero en la práctica son casi 30 años. Nacimos en distintas circunstancias (él casi con la Transición, yo durante una Dictadura); lugares (él en un pueblo de La Mancha y yo en una capital de provincia/ciudad universitaria) y familias (él padre laburante+ama de casa de pueblo grande; yo padres universitarios de ciudad que a veces funciona como pueblo grande). Eso por no hablar de países, continentes. Pero creo que no es eso lo que nos separa. A veces cuando hablamos caigo en que no compartimos una historia común en cuanto a lugares, sensaciones, comidas, juegos, colegio, programas en la tele o música. La diferencia está buena porque en este tiempo que estamos juntos aprendí cómo era ser chico en la España de la transición, en la que todo era cuesta arriba; adolescente ochentoso, universitario desde mediados de los ’90, cuando yo todavía vestía ese uniforme nefasto. Las diferencias a veces son miles: escuela pública-colegio privado de chicas; universidad a cientos de kilómetros de casa-vivir en casa paterna hasta los 27; vida de chico de pueblo grande-ficción de chica 'bien' platense. Él hacía la vendimia todos los septiembres en las viñas de su abuelo, yo juntaba choclos para hacer en una olla abollada cada febrero en el campo. Y así miles. Lo más raro es cuando nos contamos cosas, todo parece haber sucedido en otra dimensión, en otra vida. Pero lo mejor es descubrir lo que nos divirtió en esa otra vida, lo que nos hizo reír, lo que nos asombró. Escuchar música que el otro no conocía, leer libros que el otro leyó, mirar programas de la infancia del otro (por ejemplo, La Bola de Cristal u Odisea Burbujas), compartir sabores que eran ‘nuestros’, como mis vauquitas o los alfajores, o sus migas o churros (¡sin dulce de leche!) con chocolate caliente. A veces cuando hablamos necesitamos traducción simultánea, pero poco a poco nos vamos entendiendo. Él se ríe cuando yo le regalo un pin de su adorada Duquesa de Alba y yo me muero de amor cuando cae con un disco de Jorge Drexler. Y conozco muchas de sus *historias de vida* y el no deja de asombrarse con el hecho de que alguna vez pesara 13 kilos más que ahora -los chicos me decían La Flan o La Mujer Sachet (era blanca, casi cuadrada y se me movían las cachas al caminar, un horror)- o me ponía en pedo con saké mientras trasnochaba en Minnesota con mis japoneses. Miramos juntos al Gordo Casero (que me hace acordar tanto a mis amigos de la facultad) y también nos morimos de risa con La Hora Chanante. Él habla como Roque Rizzuti y yo soy Nadia Comaneci. Él puede repetir de memoria la propaganda de los Relojes Garófalo y yo sé qué quiere decir “bacín”. En fin, que más que una relación lo nuestro termina siendo un permanente intercambio cultural, no exento de una gran dosis de casualidad y suerte.
Y sin libreta.
Bueno, ponele 'El Juego de los Concubinos'.
Una de las cosas que más extrañeza (¿?) me causa en mi relación con El Manchego son los años que nos separan. Él es del ’75 español, yo del ’77 argentino. Pero en la práctica son casi 30 años. Nacimos en distintas circunstancias (él casi con la Transición, yo durante una Dictadura); lugares (él en un pueblo de La Mancha y yo en una capital de provincia/ciudad universitaria) y familias (él padre laburante+ama de casa de pueblo grande; yo padres universitarios de ciudad que a veces funciona como pueblo grande). Eso por no hablar de países, continentes. Pero creo que no es eso lo que nos separa. A veces cuando hablamos caigo en que no compartimos una historia común en cuanto a lugares, sensaciones, comidas, juegos, colegio, programas en la tele o música. La diferencia está buena porque en este tiempo que estamos juntos aprendí cómo era ser chico en la España de la transición, en la que todo era cuesta arriba; adolescente ochentoso, universitario desde mediados de los ’90, cuando yo todavía vestía ese uniforme nefasto. Las diferencias a veces son miles: escuela pública-colegio privado de chicas; universidad a cientos de kilómetros de casa-vivir en casa paterna hasta los 27; vida de chico de pueblo grande-ficción de chica 'bien' platense. Él hacía la vendimia todos los septiembres en las viñas de su abuelo, yo juntaba choclos para hacer en una olla abollada cada febrero en el campo. Y así miles. Lo más raro es cuando nos contamos cosas, todo parece haber sucedido en otra dimensión, en otra vida. Pero lo mejor es descubrir lo que nos divirtió en esa otra vida, lo que nos hizo reír, lo que nos asombró. Escuchar música que el otro no conocía, leer libros que el otro leyó, mirar programas de la infancia del otro (por ejemplo, La Bola de Cristal u Odisea Burbujas), compartir sabores que eran ‘nuestros’, como mis vauquitas o los alfajores, o sus migas o churros (¡sin dulce de leche!) con chocolate caliente. A veces cuando hablamos necesitamos traducción simultánea, pero poco a poco nos vamos entendiendo. Él se ríe cuando yo le regalo un pin de su adorada Duquesa de Alba y yo me muero de amor cuando cae con un disco de Jorge Drexler. Y conozco muchas de sus *historias de vida* y el no deja de asombrarse con el hecho de que alguna vez pesara 13 kilos más que ahora -los chicos me decían La Flan o La Mujer Sachet (era blanca, casi cuadrada y se me movían las cachas al caminar, un horror)- o me ponía en pedo con saké mientras trasnochaba en Minnesota con mis japoneses. Miramos juntos al Gordo Casero (que me hace acordar tanto a mis amigos de la facultad) y también nos morimos de risa con La Hora Chanante. Él habla como Roque Rizzuti y yo soy Nadia Comaneci. Él puede repetir de memoria la propaganda de los Relojes Garófalo y yo sé qué quiere decir “bacín”. En fin, que más que una relación lo nuestro termina siendo un permanente intercambio cultural, no exento de una gran dosis de casualidad y suerte.
jueves, octubre 04, 2007
miércoles, octubre 03, 2007
Girl, interrupted
Otra que Angelina.
Lo perdí.
Perdí mi objeto transicional.
Se fue.
La camperita de lana gris cemento, con la que iba a todos lados, con la que me metía en la cama a leer, y que sólo me quitaba cuando apagaba la luz.
Con la que me subí a todos los aviones, trenes y buses.
Con la que me animé a lanzarme a la aventura.
Se fue.
Se fue sola, porque yo no la eché.
Hoy pasé momentos de desesperación. la busqué, la busqué, no podía slair de casa sin ella.
8.00
8.01
8.02
8.03
8.04
8.05
8.06
8.07
Llego tarde, pero me importa una mierda.
8.08
8.09
8.10
8.11
Lapuaquemerecontramilparió
8.12
Y que los parió
8.13
Manchego, vos la escondiste, no? Decime que la escondiste, porque no puede irse solo, desaparecer así como así. Nadie la robaría, porque es muy feíta, la falta un botón, tiene pinta de barata... me la escondiste vos, no?
8.14
Mecagoenlahostia, que me tengo que ir. Que me echan, cariño, hoy me echan.
Y encima hoy tengo un genio... que me llevan los demonios.
8.15
Me voy... que lástima, pero adiós, me despido de tí y me voy.
Fuck
Fuck
Fuck
Lo perdí.
Perdí mi objeto transicional.
Se fue.
La camperita de lana gris cemento, con la que iba a todos lados, con la que me metía en la cama a leer, y que sólo me quitaba cuando apagaba la luz.
Con la que me subí a todos los aviones, trenes y buses.
Con la que me animé a lanzarme a la aventura.
Se fue.
Se fue sola, porque yo no la eché.
Hoy pasé momentos de desesperación. la busqué, la busqué, no podía slair de casa sin ella.
8.00
8.01
8.02
8.03
8.04
8.05
8.06
8.07
Llego tarde, pero me importa una mierda.
8.08
8.09
8.10
8.11
Lapuaquemerecontramilparió
8.12
Y que los parió
8.13
Manchego, vos la escondiste, no? Decime que la escondiste, porque no puede irse solo, desaparecer así como así. Nadie la robaría, porque es muy feíta, la falta un botón, tiene pinta de barata... me la escondiste vos, no?
8.14
Mecagoenlahostia, que me tengo que ir. Que me echan, cariño, hoy me echan.
Y encima hoy tengo un genio... que me llevan los demonios.
8.15
Me voy... que lástima, pero adiós, me despido de tí y me voy.
Fuck
Fuck
Fuck
martes, octubre 02, 2007
Cosas que no dan (peronienpedo)
Nota: me permito cierto libertinaje titular dado mi nivel de neurosis de estos días.
- tocar ese grano una, otra, otra, otra vez para hacerlo pasar de inofensivo puntito a volcán;
- empezar las clases y no estar mental ni materialmente preparada: llegar el primer día portando parker y hojas a4;
- cantar a todo trapo ‘veneno en la piel’ a las 8.00am como si fueras AC o una dotada de la canción;
- ir al supermercado y volver sin nada de lo que realmente necesito;
- liquidar una bolsa de marshmallows en 3 cuadras (compulsiva yo?);
- ir a yoga con una remera manchada de aceto balsámico;
- (y en relación con el punto anterior) cocinar y/ o comer con remeras blancas;
- que las adidas huelan a perro muerto y aún así sigan en circulación;
- hacer un soufflé para la cena, meterlo en el horno y quedarte automáticamente dormida (dios bendiga a los hornos con temporizador);
- que se nos haya terminado Locas de amor. Vamos a tener que encontrar serie nueva ur-gen-te;
- ir a trabajar con pantalones porque no estás depilada;
- las 0 intenciones de agarrar la silk-épil;
- que tu sobrino esté obsesionado con bajarte el top cada vez que te ve: niño, ya has pasado la fase lactante y eres muy joven para entretenerte con ellas: eres un pequeño sátiro;
- días nublados, comida en tupper, miles de ampollas en los pies, pelo indomable, escribir mails al pasado (todo por el mismo precio).
Y tantas otras. Pero sólo estamos a martes.
- tocar ese grano una, otra, otra, otra vez para hacerlo pasar de inofensivo puntito a volcán;
- empezar las clases y no estar mental ni materialmente preparada: llegar el primer día portando parker y hojas a4;
- cantar a todo trapo ‘veneno en la piel’ a las 8.00am como si fueras AC o una dotada de la canción;
- ir al supermercado y volver sin nada de lo que realmente necesito;
- liquidar una bolsa de marshmallows en 3 cuadras (compulsiva yo?);
- ir a yoga con una remera manchada de aceto balsámico;
- (y en relación con el punto anterior) cocinar y/ o comer con remeras blancas;
- que las adidas huelan a perro muerto y aún así sigan en circulación;
- hacer un soufflé para la cena, meterlo en el horno y quedarte automáticamente dormida (dios bendiga a los hornos con temporizador);
- que se nos haya terminado Locas de amor. Vamos a tener que encontrar serie nueva ur-gen-te;
- ir a trabajar con pantalones porque no estás depilada;
- las 0 intenciones de agarrar la silk-épil;
- que tu sobrino esté obsesionado con bajarte el top cada vez que te ve: niño, ya has pasado la fase lactante y eres muy joven para entretenerte con ellas: eres un pequeño sátiro;
- días nublados, comida en tupper, miles de ampollas en los pies, pelo indomable, escribir mails al pasado (todo por el mismo precio).
Y tantas otras. Pero sólo estamos a martes.
lunes, octubre 01, 2007
Omm Beauty
Mi profesora de yoga nos acaba de regalar (a mi cuñada y a mí) un vale por un *cambio de look* en una peluquería del centro.
Lo que me lleva a dos opciones:
a) es muy buena onda (y agreguemos que yo soy un encanto, dado me conoce hace sólo 6 meses);
ó
b) nos ve abandonadas y portando un nido de caranchos cada vez que vamos a sus clases, cosa que no puede soportar por el bien de la armonía ambiental de la sesión de asanas.
Vamos a decir la opción a).
Y obvio que aceptaremos, aunque la fantasía del pelo cortísimo la vamos a obviar esta semana (tampoco vamos a entregar la cabellera a cualqueira, por más que sea de arriba).
Lo que me lleva a dos opciones:
a) es muy buena onda (y agreguemos que yo soy un encanto, dado me conoce hace sólo 6 meses);
ó
b) nos ve abandonadas y portando un nido de caranchos cada vez que vamos a sus clases, cosa que no puede soportar por el bien de la armonía ambiental de la sesión de asanas.
Vamos a decir la opción a).
Y obvio que aceptaremos, aunque la fantasía del pelo cortísimo la vamos a obviar esta semana (tampoco vamos a entregar la cabellera a cualqueira, por más que sea de arriba).





