... y evidentemente Maggie no tiene idea
Cariño esto, Cariño aquello. Que te echo de menos y qué ganas de comer contigo -cuando dice contigo suena LuisMiguel con traje, dientes separados y pelo cortito. Además de todas las características propias de mi personalidad líquida, en el HN tengo toques cercanos al romanticismo de lo más kitsch. No llego a un Happy Valentine's Day (Por Dior!), pero debo admitir ciertas tendencias a lo empalagoso, que incluyen declaraciones de amor infinito, una exótica fidelidad y ganas ciegas de hagamos vida de conejos.
Y entonces no se nos ocurre mejor idea que vivamos juntos como conejos o como dos tórtolos enamorados, porque te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vida, más que al aire que respiro y más que a al madre mía. Me encanta todo de vos, tus besos y tus calzoncillos tirados al lado de la puerta del baño, tu sonrisa de Buen Día Alegría! (maldita la hora que vió Soy Tu Fan) y tu amor incondicional hacia Los Soprano.
Porque una no puede ser genial todos los días.



