miércoles, abril 30, 2008

El Manchego & Flor de la V

O cómo sacar de la nada 100 preguntas antes de dormir.

Anoche cuando El Manchego vino a dormir me encontró leyendo a Braudel, tomado té verde y escuchando a la Negra Vernacci con Tortonese y Flor de la V. En los 10 minutos que tardó en empezar a roncar se mezclaron preguntas manchegas sobre tacos, depilación definitiva, relaciones de pareja, radio, divas argentinas y *quién es ese Totronetta?*. Imposible responder a todo a esa, ni qué decir tener una respuesta correcta a tantas cosas que naturalizamos y que damos por hechas.

Igual hoy a la mañana El Manchego tiró que Flor de la V le divierte más que Moria. me mata su grado de asimilación cultural. A veces me siento Margaret Mead entre los Arapesh.

LaGra

Ay, a veces no se puede ser tan grande.

(Gracias John).

martes, abril 29, 2008

Valencia Profunda

Porque ahí está la posta.

Arqa





lunes, abril 28, 2008

Por la calle (Valencia)











viernes, abril 25, 2008

Los 41



Otra que las manos de Perón

El sábado a la tarde, y después de varias horas de caminata, decidimos que la tarde valenciana se merecía un rato de playa. Después de todo, Hermana venía del frío de Pamplona y yo tenía ganas de caminar en la arena, ver el Mediterráneo. Helado y horchata en mano nos tiramos en nuestra lona ad hoc, y nos pusimos a charlar. No pasaron 5 minutos que un italiano se nos instaló para no irse nunca más. Después de unos minutos de densa cháchara apuntó a su objetivo: mis pies. Me preguntó por ellos, adivinó que soy 41 grande (lo juro), cuánto medía, qué lindas uñas, y qué dedos largos. Son griegos, dijo. Y que yo tenía 30, ni uno más, ni uno menos. Sospeché que mis pies eran como un árbol, pero no estoy segura cómo se leerán los anillos delatores. Hasta ese momento nunca había pensando que unos 41 podían provocar algo así, pero ahí estaba, el muchacho (que no se iba con nada, ni con nuestra charla, ni con nuestra siesta, ni col flít) dibujando mis pies, mirando mis pies y escribiendo un poema a mis pies. Ahí Hermana entró en pánico y llamó por teléfono a El Manchego, como si rengo y dormido en el hotel a unos 3 km. pudiera hacer algo. Cuestión que el florentino no se amedrentó con llamado a concubino, no se dió por aludido con indirectas, no se conformó con dibujar y escribir. También quería hacer fotos, medirlos y tocarlos. Osó acercar su empanada de pollo (no me la podía imaginar de otro relleno) a mis pies y casi desfayezco: no soporto el pie-a-pie, excepto con amados y/o amantes. Sus intentos de piecito-piecito, *ay los quiero tocar*, *ay los quiero ver* me hicieron temer lo peor, ya me veía con muñones y al italiano corriendo por la arena con un frasco lleno de formol, con mis 41 ahí adentro, flotando como pickles. No se dio por vencido, me quiso convencer de 'ir a comprar zapatos' a Fetishoes o algo así (Hermana se lo imaginaba en la puerta del local acosando a cuanta mortal se cruzara), me volvió loca apreguntas sobre mis pies (sobre mis pies) y después de 40 minutos (40 minutos, entendés cómo estoy desarrollando la tolerancia en esta Bendita Tierra?) terminó retirándose a fuerza de silencio y respuestas si-no. Juntó sus petates, me entregó sus obras de arte y se despidió de ellos. Les tiró besos y todo.
Nosotras nos dimos vuelta, seguras de que nadie más iba intentar acercarse a los benditos 41, que me dan diversos dolores de cabeza: además de no conseguir zapatos, ahora les tengo que ahuyentar los fans.

[sepan entender el abuso de cursivas, después de 4 días sigo en estado de shock]

Y la lechona me quemó la retina.

jueves, abril 24, 2008

Mercado Central de Valencia















miércoles, abril 23, 2008

Estació del Nord (Valencia)

[porque somos de tren]













martes, abril 22, 2008

¡M***** C*****, bastante esfuerzo hago!

[me encanta usar ¡!, así, los dos]

Necesito ideas para lidiar con Ingeniero idiota, que no ha alcanzado en casi 40 años la etapa deambuladora y carece de todo sentido de autonomía.

YA.

[nunca nunca fue tan difícil estudiar y trabajar]

lunes, abril 21, 2008

La historia de mi vida

viernes, abril 18, 2008

A la luna de Valencia, si se puede

Partimos con lluvia al encuentro de Hermana Pamplonica.

Ya no respiro bien ni nada.

Necesito vacaciones de mí.

miércoles, abril 16, 2008

Nos gusta de todos sus lados

B.

viernes, abril 11, 2008

Hermanita cumple años


Y por eso nos estamos poniendo bonitas para el festejo en Valencia.

[¡Besos Memushka!]

jueves, abril 10, 2008

¿De dónde vienes?

Porque a Chili nadie le dice que no.

2004 fue un año bastante malo. Ese verano-otoño se terminó una no-historia, que pelée mucho, pero que no existía más que en mis ganas. Y después de la tormenta hice muchas idioteces: encuentros casuales, resentimiento. En uno de esos momentos de distracción acabé en una fiesta de un estudio de arquitectura (?) en Palermo, y conocí a un flaco que estudiaba diseño industrial, y ahí empezó algo que entre BA y La Plata duró pocas semanas, hasta que él se fue a Barcelona de vacaciones. Las vacaciones se extendieron, los llamados mails nos distrajeron de todo lo malo que pasaba alrededor y así llegamos a noviembre. Invitación de por medio y un '¿estás loca?' de algunas amigas, invertí mis ahorros de un año (de profesora, lo cual no es mucho), me endeudé, y me subí a un avión. Barcelona me recibío fría, mal. Las expectativas de pasarla bien nunca se concretaron, y me preguntaba qué mierda estaba haciendo. Estaba muy triste, desorientada, angustiada. No quería estar ahí, pero sabía que era una oportunidad única para estar en Barna, así que me pasé una semana caminando y tratando de no pensar. La salida fue más abrupta de lo pensado, un 'esto no funciona' me subió a un autobús y partimos al sur, yo y mi valija azul. Pasé navidades en casa de unos amigos de la familia, prácticamente desconocidos. Durante el día leía, escribía, lloraba en la calle, iba a la biblioteca a leer revistas de ciencias sociales (?) y a escribirles mails eternos a mis amigas. El 31 de diciembre dije adiós, gracias, feliz 2005, y me fui a casa de Francesca, una amiga uruguaya que vivía en Benicàssim (una ciudad de la costa ) con su novio. Me recibió genial, alegría pura durante una semana hasta que caí que me quedaban 80€, que algo tenía que hacer. Pero ¿qué? Una mañana me fui a caminar al Desierto de las Palmas, un parque natural de sierras que está al lado del Mediterráneo. Caminé durante horas, sola con mi ruido, hasta que me encontré con un guardabosques. Y ahí nos sentamos y hablamos. Muchas horas. Cuando bajé sabía que quería estar acá, vivir, conocer y pegarme golpes, pero sola. Intenté conseguir trabajo en Benicàssim, pero fue casi imposible (intenten buscar trabajo en Pinamar en junio y después me cuentan), así que llamé a C., un amigo de mi ex-nada (futuro padre con una novia de 3 meses, él que no quería saber nada de compromisos), y me fui a Murcia. En La Huerta me recibió C., que me reconoció por la cara de pánico (nunca nos habíamos visto) y me llevó a casa de su novia, R. Esa noche salí con ellos, la pasé bien, hablamos, me distraje. Conocí gente, conseguí una entrevista de trabajo y dormí en casa de R. El domingo comí con mis padres adoptivos (C. y R.) y a la tarde, después de dibujar un CV mentiroso fuimos al cine, donde nos encontraríamos con un amigo, M. (a.k.a. El Manchego). Cuando llegamos a los Cines Centrofama lo único que vi fue un chico muy lindo, con una bufanda rayada y una sonrisa matadora. Me dio los dos besos de rigor, se presentó y entramos rápido a la sala a ver 'Sólo un beso', de Ken Loach. Después del cine comimos pizza de pasados en la calle, y nos fuimos a un pub, donde M. se sentó al lado mío y nos pasamos horas hablando de historia latinoamericana, libros y Buenos Aires. Esa noche C. y R. querían dormir en el depto donde en teoría yo iba a quedarme, así que M. ofreció una cama extra para la argentina en casa de su hermana, donde estaba viviendo. Así fue como empezó todo, el día que conocí a El Manchego me fui con él. Fuimos 'amigos' durante diez días, y fue cuestión de una semana para dormir juntos todas las noches, hasta que seis meses después nos mudamos.

Muchas veces trato de imaginar cómo sería mi vida si nunca me hubiera animado a venir a España, o si me hubiera vuelto a los diez días. Si El Manchego y yo no nos hubiérmos cruzado... y no lo se. Simplemente no me imagino otra vida que no sea ésta que estoy viviendo, con todo lo bueno y todo lo malo, no me imagino con otra persona, y (créase o no) nunca tuve ganas de desandar el camino. No sé dónde viviremos en uno, tres o veinte años, si tendremos una familia o si todo se acabará en unos meses. Pero cuando estamos comiendo sandwiches de jamón en casa, mientras me toca la nuca cuando estamos en el cine, discutimos sobre política, o bailamos en la puerta del supermercado, me doy cuenta que soy feliz.

martes, abril 08, 2008

Sobrineando



Fideuá de ajos tiernos, trigueros y boletus



Para cuatro personas: 400gr fideos para fideuá, 200gr de boletus (hongos), 200gr de gírgolas frescas, 1 manojo de ajetes tiernos, 1 atado de espárragos trigueros, aceite de oliva extra virgen, 2 dientes de ajo, 1 manojo de perejil, 1 litro de caldo de verduras (zanahoria, cebolla, patata, nabo, apio, puerro), sal, pimienta.

Preparar un caldo de verduras fuerte y mantenerlo caliente hasta el momento de utilizarlo.
Calentar la paellera a las brasas (a la manera de calentar la parrilla si hacemos asado; si usamos la cocina, calentar la paellera sobre el fuego o la vitrocerámica), dorar los dientes de ajo pelados y enteros, y sacarlos a un mortero para machacarlos con el perejil. En el mismo aceite saltear los ajetes y los espárragos, ambos limpios y cortados en trozos, y antes que tomen color, saltear encima los boletus y gírgolas, cortados en trozos grandes. Cuando se evapore el agua de los vegetales, rehogar encima los fideos unos cinco minutos, sin parar de mover (con cuhara de madera o mejor sacudiendo un poco la paellera) para que no se peguen, y luego vertir de a poco el caldo de verduras hirviendo (con una taza, y desde los bordes, para que no quede todo en el medio). Mover un poco para repartir todo (pero no revolver), y mantener al fuego. Cuando rompa el hervor, probar el caldo, añadir pimienta y el majado de ajo y perejil del mortero y cocer unos diez minutos, hasta que la pasta esté al dente. Comprobar el punto de sal y rectificar si fuera necesario.
Servir sin reposar, para que quede jugoso.

Creo que el sabor que le da la leña es único, pero si no hay posibilidad de hacerlo a las brasas, pruébenlo en casa, aunque sea con una sartén de acero. No se lo pueden perder.

lunes, abril 07, 2008

Feliz Domingo

A falta de asado, buena es la fideuá de espárragos, setas, boletus y ajos tiernos de El Manchego.







miércoles, abril 02, 2008

Hola. Soy Maggie y soy bibliófila.

¿Bibliófila?
¿O bibliólica?

Cuando me di cuenta que tenía un sueldo con el que podía comprar los libros que quería leer/tener/mirar/amar/guardar/regalar [tachar lo que no corresponda] sin necesidad de ahorrar dos meses para ir a Prometeo a comprar libros de historia o ciencias sociales (me daba culpa comprar libros que no fueran para la facultad), o llorar (como pasó frente a la edición de Península Sobre la Aventura de Simmel: la saludé en la vidriera de Capítulo II de calle 6 durante 5 semanas hasta que la muy ingrata se fue), siempre tengo un libro nuevo en el bolso, esperando a ser leído. O lo encuentro en algún lugar insólito, después de esconderlo con la esperanza de que El Manchego no lo encuentre, porque odia que lo único que compre sean libros y nunca ropa para ponerme linda o algo más de chica. Pasó con uno de Pierre Grimal, dos de Ishiguro (no entendía que necesitaba los dos), y uno de Golding (aduje un era para vos para convencerlo de las razones del ocultamiento).
Lógico sería que ocultara ropa con etiquetas, Absolut Raspberry o la colección completa de SATC en DVD, pero termino metiendo libros en el cesto de la ropa, abajo de la mesada y en el bolso de yoga. Todo para negar que Houston, we have a problem, tenemos que dejarnos de pelotudeces y estudiar como dios manda.

martes, abril 01, 2008

4 días son muchos

no?