martes, septiembre 05, 2006

Niña Maggie

Niña Maggie tuvo una infancia feliz (remember momento Kodak), pero no por eso zafó de algunas cuestiones, a saber:

- golosinas prohibidas: mielcitas, chicles (hasta los 8 años, porque me los tragaba), todo tipo de jugos sintéticos, algodón de azúcar y toda golosina made in El Bosque de LP, caramelos Fizz
- zapatos de charol
- enteritos de jean o corderoy llenos de botones
- el uniforme marrón durante 14 años
- peinados imposibles con mi escasa cabellera (hasta los 4 años fui un niño)
- vestiditos para los cumpleaños: punto smock, colores claritos en verano, puntillas, volados, bordados... nada a prueba de mis hábitos varoniles
- prohición de mascotas en la casa. Para eso está el campo, me decían. Tuvimos una tortuga, pero se la comió el gato del vecino, tuvimos una gata (RIP) y parió en la caja de botas de Boniface de Lauris, quisimos un conejo, pero las plantas de Lauris pudieron más... pero eso sí, llegó Freda y se cargó el jardín. Viva Kosovo!
- prohibición de Parchis. Gente progre, vamos. Los niños deben escuchar a M.E. Walsh, Promúsica de Rosario, etc. Mis primos tenían discos de Los Parchis y para mí era algo exótico. Me llamaba la atención esa bandita de muchchitos vestidos de alegres colores, con sus danzas y cantos de lo más primitivos.
- prohibición de culebrones: sólo los mirábamos en lo de mi abuela, que se daba una panzada non-stop de 1 a 7 pm. De más esta decir que Verónica Castro era la reina indiscutida.
- nada de make up: el Tammy no hizo parada en mi casa. Y cuando alguien osó regalarlo, misteriosamente desapareció. Órdenes de arriba, vio?
- la elección del outfit corre siempre por cuenta del Departamento de Estilistas (o sea, Lauris). Y no hay tutía.
- libros heredados de mamá, primas, amigas de la casa o compardos por mis responsables padres. Uno nuevo por semana, pero si lo leo en menos de un día (mi media habitual), me toman examen porque no pueden creer que lea tan rápido.
- nada de helados en la playa. Me los cambiaban por un paseo por Gorlero ('vamos a Gorlerear' decia Robert) o La Barra, revistas de Mickey y helados grandes de melón (porque en Uruguay había helado de melón y en LP no).
- siempre es mejor lápices que fibras.
- nada de bebotes. Son demasiado reales y a Lauris le daban cierto resquemor. Aunque nunca haya aclarado por qué.
- playmobil y ladrillitos o rasti eran el juguete oficial de la familia. Todos los niños de la casa, sin distinción de sexo éramos sus fans.

Pensándolo bien, estas pequeñas represiones domésticas no vinieron mal para educar mi gusto por la buena vida y mi savoir faire.