Las Botas Nacha
Hoy vine a trabajar con mi pollerita nueva. El Manchego dice posheriiita y me como a besos, aunque tenga gusto feo por la placa del bruxismo y toda la baba. Mi posherita nueva es regalo de estas vacaciones en Biei, me enamoré de ella y después de abusarme de la vendedora de Vero Ivaldi (me probé todo lo que me gustó cual Pretty Woman), me quedé con ella, negra, con tablitas, alforzas y corte irregular.
El problema fue esta mañana. Ya tenía mi conjunto en la cabeza desde el lunes. Iban a caer las Silvana negras finitas que tengo sin estrenar, pero cuando estaba en eso de subirlas... algo no funcionó. O yo había engordado como el hipopótamo de Fantasía de Disney o las medias eran chicas. La Tarada que me atendió en el negocio de medias (hace mil años, debo admitir) me dio un talle B en el paquete del talle C. Y la Tarada 2 (c'est moi) se las llevó sin mirar. Eso me pasa por confiar en la especie Vendedoras Subnormales.
Así que recurrí a las negras tupidas de siempre y a mis botas negras circa 1995. Pueden creerlo? Tengo botas que tienen más de 10 años que siguen rodando, con suela nueva, claro, pero que siguen tan cómodas como esas noches eternas que se prolongaban hasta las 6 o 7 am. Y lo pienso y esas botas son unas campeonas: me acompañaron en todos mis viajes, mudanzas, relaciones (legales y de las otras), fiestas y salidas en invierno (al menos los dos primeros años), trabajos... guau, qué flipe.
Lo mejor es que mis botas son re-Nacha. Se recauchutan, se limpian bien y siguen pareciendo nuevas. No son ninguna Susana o Moria, que a pesar del recauchutado no están ni para tocarlas con un palo.
Y encima mis 40XXL las siguen amando porque no los hacen sufrir.
Así salí esta mañana. Divina con mis botas negras brillantes, medias negras, posherita nueva, remera blanca de cuello alto, tapadito negro y chal étnico. Casi para la foto... pero flashes antes del desayuno no, por favor.
El problema fue esta mañana. Ya tenía mi conjunto en la cabeza desde el lunes. Iban a caer las Silvana negras finitas que tengo sin estrenar, pero cuando estaba en eso de subirlas... algo no funcionó. O yo había engordado como el hipopótamo de Fantasía de Disney o las medias eran chicas. La Tarada que me atendió en el negocio de medias (hace mil años, debo admitir) me dio un talle B en el paquete del talle C. Y la Tarada 2 (c'est moi) se las llevó sin mirar. Eso me pasa por confiar en la especie Vendedoras Subnormales.
Así que recurrí a las negras tupidas de siempre y a mis botas negras circa 1995. Pueden creerlo? Tengo botas que tienen más de 10 años que siguen rodando, con suela nueva, claro, pero que siguen tan cómodas como esas noches eternas que se prolongaban hasta las 6 o 7 am. Y lo pienso y esas botas son unas campeonas: me acompañaron en todos mis viajes, mudanzas, relaciones (legales y de las otras), fiestas y salidas en invierno (al menos los dos primeros años), trabajos... guau, qué flipe.
Lo mejor es que mis botas son re-Nacha. Se recauchutan, se limpian bien y siguen pareciendo nuevas. No son ninguna Susana o Moria, que a pesar del recauchutado no están ni para tocarlas con un palo.
Y encima mis 40XXL las siguen amando porque no los hacen sufrir.
Así salí esta mañana. Divina con mis botas negras brillantes, medias negras, posherita nueva, remera blanca de cuello alto, tapadito negro y chal étnico. Casi para la foto... pero flashes antes del desayuno no, por favor.


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio