viernes, enero 26, 2007

Mucho, poquito, nada

En este blog nos gusta mucho:

- estar en la ciudad, que pasen cosas, pero también saber que siempre tendremos lugares para ir a desconectar.

- viajar. A donde sea. Pero con plata (al menos para dormir bien y tomar algo caliente. ya no da para deambular por Barna con una bolsa de mandarinas y con frío).

- los regalos.

- los sábados a la mañana, Si hay sol, mejor. Bajar en cualquier cosa, comprar el diario, pan negro, hacer un buen desayuno y meterse en la cama a leer El País de Pe a Pa.

- leer libros de lo que sea, cuando sea, donde sea. Pasarnos una tarde con 6 manzanas ácidas, enroscadas en el edredón y leyendo al sol. O en la playa. O en el tren. Las posibilidades son infinitas.

- las bibliotecas. Armar las nuestras (compra, armado, ordenar los libros, sumar nuevos y viejos), visitar las bibliotecas de los lugares a los que viajamos.
También mirar bibliotecas ajenas para sacarles la ficha

- sentir que cuando estudiamos no perdemos el tiempo en cosas que no nos interesan.

- recibir llamados de lejos. Que son más bien escasos.

- tener tiempo para desayunar bien. Nunca sucede, pero seguiremos intentando...

- un asado de Robert los domingos. Y si viene con provoleta mejor que mejor. Y con postre Lauris es casi orgiástico.

- acuchararnos con una espalda rica. Y que de ser posible el dueño de la espalda no ronque.

- levantarnos con música. Y acostarnos con música. Trabajar con música. Estudiar con música. Correr con música. Y tener algo con qué escuchar las decenas de CDs que hay en casa -y no tengo más que un discman circa 200.

- saber que tenemos música para cada momento: Kevin las mañanas de sábado, Jorge para las tardes caminando por ahí, Fiona cuando estamos enojadas o tristes, Carla cuando estamos alegres, Andrés cuando limpiamos y ordenamos, los Mártires o Muchachito cuando vamos en el auto, Leonard o Tom para comer comida rica con El Manchego a solas, Julieta para estar en casa boludeando, en la ducha o cantando a todo pulmón, Strokes, Rinôçérôse o Franz para correr, un poco de bossa cuando tomamos sol...

- los zapatos, aunque nunca pude usar tacos. Las Puma, porque son lo más.

- las velas de vainilla.

- que se alarguen los días: señal de que falta menos para la primavera!

- la sensación del sol tibio de la mañana. Y el de la tarde también.

- las sesiones de café con Matute. Ir con las chicas de fiesta (a LT, LP, el auto de Guillo, una casa X, lo de Mer, lo de Luchón, donde sea), las cenas de los jueves. Ver a amigos en casa, en la calle, en la facultad (eso no sucede hace años, que mal...), en la vida.

- encontrarnos a ese chico "que nos gustó siempre". A 10.000km de casa y -sobre todo- que él sea el que nos vea y nos salude. Y nos gusta más que sea nuestra mejor amiga la que se lo chape. Obvio, esas cosas hay que reciclarlas entre amigas. No vamos andar tirando margaritas a las trolas.

- abrir el mail y encontrarnos con más de 10 mails amigos.

- que Lauris escriba y me mande sus recetas.

- la mermelada de tomates, de frutilla o de durazno. Tampoco le hacemos asco a la de damasco, ciruelas o frutos rojos.

- fruta. Mucha. Muchísima. Y ensalada de espinacas con rúcula y semillas.

- Coca Light con mucho hielo o mate para estudiar.

- ir al cine con El Manchego o mirar películas en casa.

- las golosinas de allá: alfajores terrabussi de chocolate (con dulce de leche, no me vengan con modernidades de lemon pie, frutillas o merengue), vauquitas, pastillitas de la yapa, pico dulce, bon o bon, cabsha (a morir!!) o bocaditos de bonafide, paragüitas y tofi.

- nos gustan los ojos de El Manchego. Y cómo nos miran. Y su peluco también.

- nos gustan los hombres con acento español. Ya nos acostumbramos a lo rico, así que un chamullo en argento ya no nos provoca nada de nada...

- toda pero toda la cocina española. Del norte, del sur, de La Mancha, murciana, vasca... toda!

- el té en todas sus formas, sabores y colores. Y tomarlo en una taza enorme mientras afuera hace frío.

- tener un perro grande -los chiquitos no son perros. Lo de los hijos no tenemos decicido aún, pero un perro nos da menos pánico. Si podemos elegir, que sea gran danés, ovejero alemán u ovejero belga.

- jugar con mis sobrinos. Y que se vuelvan locos con la plastilina y las canciones de M.E. Walsh. Enchufarlos bien y dejárselos a la madre, que se haga cargo. para eso los tuvo, no?

Nota: desde mer y lou.


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