Falsa alarma
Al final eso de la primavera fue un amague.
Desde que salí del trabajo hasta llegar a casa tuve que atravesar cielos negros -negrísimos!-, ráfagas y vientos katrinescos. Cuestión que fue llegar al almacén de Luisa (mi ramos generales del nuevo barrio) y avalanzarme sobre la sopa minestrone de Knorr (trsiste, lo se).
Y después de comer, a leer a la cama.
Y después bajón: a levantarse otra vez, que hay que currar esta tarde.
Lo peor fue volver caminando al trabajo escuchando Norah Jones. El cielo gris, N.J. y saber que recién volveré a casa a las 11pm me hicieron sentir infinitamente triste.
Eso y encontrar el libro que debo a la biblioteca hace casi un mes. Me van a suspender ad infinitum. Lo sé.
Desde que salí del trabajo hasta llegar a casa tuve que atravesar cielos negros -negrísimos!-, ráfagas y vientos katrinescos. Cuestión que fue llegar al almacén de Luisa (mi ramos generales del nuevo barrio) y avalanzarme sobre la sopa minestrone de Knorr (trsiste, lo se).
Y después de comer, a leer a la cama.
Y después bajón: a levantarse otra vez, que hay que currar esta tarde.
Lo peor fue volver caminando al trabajo escuchando Norah Jones. El cielo gris, N.J. y saber que recién volveré a casa a las 11pm me hicieron sentir infinitamente triste.
Eso y encontrar el libro que debo a la biblioteca hace casi un mes. Me van a suspender ad infinitum. Lo sé.


4 comentarios:
Lo de deber libros me suena tan familiar... Pero yo tuve un profesor que solía decir que robar (ni mucho menos deber) libros no es un delito. Esto lo empezó a decir después de que engancharon a un flaco en la feria del libro robándose also que el tipo había escrito. Un genio.
De Silvio Astier para acá robar libros no es un delito.
Pero nunca me animé.
Me gustaría tener en mi biblioteca libros de universidades a las que ya no voy, bibliotecas de ciudades en las que viví, pero soy tan estúpida (y cobarde, peor no lo quiero admitir) que siempre pienso que alguien más tiene derecho a disfrutar de los libros que me gustan. Eso me pasó con el último de zadie smith, q lo leí 2 veces seguidas y me negaba a dejarlo ir. hasta que compré el mío y pude largarlo.
Y su profesor es un genio. Como uno de los míos, que sostiene que la propiedad intelectual es un invento de unos intelectuales miserables a los q les gusta juntar las moneditas y contarlas una y otra vez.
Y si salgado, la culpa te puede, y además tenés tanta mala suerte que cuando decidís no quedartelos, los vas a devolver, los perdés y terminás pagándolo. Te Acordás??. Besitos Vicky
uh, cieryo. maldito historia de africa, maldita Alianza Editorial que vende sus libros a precios euro en el tercer mundo. maldita mi cabeza por perder un libro tan malo. y tener q gastarme 80 pesos (cuando estaba desocupada y sin un duro) en devolverle algun libro sobre el tema a los ortiva de la biblioteca de la universidad (los de plza rocha q son lo peor de lo peor).
q mal momento tixi!
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