jueves, mayo 24, 2007

Bad stuff

Si hay algo de mí que siempre me gustó, que nunca odié, que siempre miré y amé, son mis pies.
Mis pies largos, angostos e imposibles. no había sandalia que se acercara a su perfección, todo siempre tenía que pasar por el zapatero de 6 y 57. Las zapatillas siempre fueron talle-para-chico, conseguir zapatos, botas, etc siempre fue suplicio, visitas a BA incluídas. Fueron el objeto de deseo de varios fetichistas, y yo me aprovechaba caminando descalza y gatunamente en cualquier evento que fuera posible: reuniones en casa, clases particulares, sesiones de estudio, charlas de a 2, cine, etc. Nada me gustaba más que tener los pies quemaditos en verano y las uñas pintadas de bordeaux en invierno.
Hablo en pasado porque las cosas están cambiando.
Desde los esguinces de Barna, los condenados se niegan a ser los de antes.
A veces pienso que al final Mafalda tenía razón, que allá caminamos con la cabeza para abajo y, aunque las ideas se nos caigan, nuestras piernas lo agradecen. Ahora que vivo cabeza-arriba, las ideas no se me caen como antes, pero los pies me duelen. Mucho. Voy al médico, yoga, cremitas, pies arriba, zapatos bajos, nada de comer porquerías, no fumo, no tomo. Y nada. Malditos, me están jodiendo la vida. Me hacen incluso considerar visitar a médico para señoras ricas que tienen tristeza y piernas doloridas y se pueden dar el lujo de gastar 150 euracos en una consulta. AGGGRRRR (léase como *alarido*).
Estoy furiosa. Porque el cuerpo empieza a dar señales de que algo se está escapando de mis manos. Señales del estilo 4 canas muy visibles (en el fleco), líneas alrededor de los ojos, piel horrible si duermo mal, dolor de panza si como mucho (antes nunca sucedía: 2 royal with cheese, coca común gigante, un cuarto de helado de dulce de leche granizado y aquí no pasaba nada). Ahora estoy en fase high-maintenance: necesito más de 8 horas de sueño, silencio o música de la mía, nada de gente molesta entrando y saliendo, armarios ordenados, baños limpios, 0 ropa tirada por ahí... y cada vez me parezco más a mi madre.
El 3-0 se acerca, suena a knock-out y ya me espero lo peor.

4 comentarios:

Blogger Rochies ha dicho...

YO cai en la misma cuenta cuando recien llegadita de un viaje, desramo valija, separo lo sucio y acomodo el placard, o tipo cuandfo prefiero decir no a uan salida si lo que habia decidido era clean todo, porque la verdad que un espacio agradable genera tambien un orden mental.
Don't worry Maggie, muyyyy referencial el post con respecto a los piecitos, que por suerte por ahora siguen siendo los mismos.

3:07 p. m.  
Blogger Rochies ha dicho...

disculpe los tipeos estoy muy dormidaaaaaaaa por los m.fierros ...

3:09 p. m.  
Blogger Ana Wu ha dicho...

Me encantó lo que escribiste, muy honesto.
Yo también tengo los pies largos y demasiado angostos, imposible encontrar el zapato perfecto.

4:23 p. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

mis pies me están matando. ayer fui a yoga y no sé qué miércoles hice, cuestión, que hoy me duelen más que nunca. laputamadre.

8:29 a. m.  

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