Cagona

Cuando era chica era fan de las hamacas. El sube-baja (o subibaja) me aburría, excepto que tuviera algún maníatico enfrente y con piernas de He-Man que me hiciera subir y bajar desaforadamente. El tobogán estaba OK, pero a las 5 bajadas había que innovar: tirarse de espaldas, de panza, con las piernas abiertas, y así... Por eso definitivamente la hamaca era lo más.
Me encantaba estar horas y horas, subir bien alto, ir de costado, hacer guerras de hamacas con mi hermana y carreras con todo el que se me atreviera. Y saltar y ver quién llegaba más lejos.
Pero en el fondo era una cagona. Lo debo admitir. Me daba miedo que se cortara la cadena (paranoica yo?), que la hamaca 'siguiera de largo' (a dónde???) o que todo lo anterior sucediera d emanera conjunta. Así que desaforada si, pero muy cagona.
Y ahora que lo pienso eso se puede aplicar a infinitas áreas de mi vida.


2 comentarios:
Salgado, mi terror en las hamacar era que se pasaran de largo y dar la vuelta entera. que horror, eso era lo único que frenaba no hamacarme tan veloz, o tan fuerte, no se como es el califacativo de hamacarse (alto quizá, no se??)Tixy
es hamacarse FUERTE!!!!
ahhhh.... quiero una hamaca ahora mismo. a-hó-ra
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