viernes, octubre 05, 2007

El Juego de los Matrimonios

Pero sin Leonardo Simmons (rip).
Y sin libreta.
Bueno, ponele 'El Juego de los Concubinos'.


Una de las cosas que más extrañeza (¿?) me causa en mi relación con El Manchego son los años que nos separan. Él es del ’75 español, yo del ’77 argentino. Pero en la práctica son casi 30 años. Nacimos en distintas circunstancias (él casi con la Transición, yo durante una Dictadura); lugares (él en un pueblo de La Mancha y yo en una capital de provincia/ciudad universitaria) y familias (él padre laburante+ama de casa de pueblo grande; yo padres universitarios de ciudad que a veces funciona como pueblo grande). Eso por no hablar de países, continentes. Pero creo que no es eso lo que nos separa. A veces cuando hablamos caigo en que no compartimos una historia común en cuanto a lugares, sensaciones, comidas, juegos, colegio, programas en la tele o música. La diferencia está buena porque en este tiempo que estamos juntos aprendí cómo era ser chico en la España de la transición, en la que todo era cuesta arriba; adolescente ochentoso, universitario desde mediados de los ’90, cuando yo todavía vestía ese uniforme nefasto. Las diferencias a veces son miles: escuela pública-colegio privado de chicas; universidad a cientos de kilómetros de casa-vivir en casa paterna hasta los 27; vida de chico de pueblo grande-ficción de chica 'bien' platense. Él hacía la vendimia todos los septiembres en las viñas de su abuelo, yo juntaba choclos para hacer en una olla abollada cada febrero en el campo. Y así miles. Lo más raro es cuando nos contamos cosas, todo parece haber sucedido en otra dimensión, en otra vida. Pero lo mejor es descubrir lo que nos divirtió en esa otra vida, lo que nos hizo reír, lo que nos asombró. Escuchar música que el otro no conocía, leer libros que el otro leyó, mirar programas de la infancia del otro (por ejemplo, La Bola de Cristal u Odisea Burbujas), compartir sabores que eran ‘nuestros’, como mis vauquitas o los alfajores, o sus migas o churros (¡sin dulce de leche!) con chocolate caliente. A veces cuando hablamos necesitamos traducción simultánea, pero poco a poco nos vamos entendiendo. Él se ríe cuando yo le regalo un pin de su adorada Duquesa de Alba y yo me muero de amor cuando cae con un disco de Jorge Drexler. Y conozco muchas de sus *historias de vida* y el no deja de asombrarse con el hecho de que alguna vez pesara 13 kilos más que ahora -los chicos me decían La Flan o La Mujer Sachet (era blanca, casi cuadrada y se me movían las cachas al caminar, un horror)- o me ponía en pedo con saké mientras trasnochaba en Minnesota con mis japoneses. Miramos juntos al Gordo Casero (que me hace acordar tanto a mis amigos de la facultad) y también nos morimos de risa con La Hora Chanante. Él habla como Roque Rizzuti y yo soy Nadia Comaneci. Él puede repetir de memoria la propaganda de los Relojes Garófalo y yo sé qué quiere decir “bacín”. En fin, que más que una relación lo nuestro termina siendo un permanente intercambio cultural, no exento de una gran dosis de casualidad y suerte.

8 comentarios:

Blogger Satamarina ha dicho...

lindísimo texto Maggie.

tengo algunas preguntas
1- hace cuanto está en españa.
2- a qué se dedica
3-hace cuanto está con el hombre español?

si no puede contestarme sabré entender.

salutti

6:10 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Maggie cada vez me enamoro más de la historia que tenes con El Manchego... y me mata la forma en que vez las cosas, con tus relatos nos dejas compartir tanta emoción, tantos asombros.
En mi caso los dos somos bastante parecidos, aparte de colegas... pero las diferencias pasan por los momentos históricos que nos tocaron pasar (por no decir que es más viejo).
Besitos!! y gracias por dejarnos espiar.

6:16 p. m.  
Blogger Faby ha dicho...

Muy lindo post Maggie!!! hasta da un poquitin de sana envidia, che! q hermosa tu historia con el manchego :)
besitos :D

10:08 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Maguila, cada día escribís mejor!
Te quiero mucho hermanita!
Beso
El neno

2:09 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Hola! Es la primera vez que te visito.

Qué buen post!

Seguiré curioseando por aquí.

11:53 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Y al final, un Alcoyana-Alcoyana [pero eso era del programa de Berugo, ¿verdad?].

4:09 a. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

marina: gracias por los comentarios. en respesta a su consulta:
1. desde diciembre de 2004
2. ahora soy secretaria de dirección de un organismo público regional
3. desde finales de enero de 2004

anitax; yo tam,bién me enamoro un poco más de El Manchego cuando pienso y escribo estas cosas. Onda 'este bombón esta conmigo???!!!'. y sé lo que es estar con un colega. puede ser bueno, puede ser malo. peor es casarse dice mi padre, :D.

faby: haaaarrrrrmosa haaaarrrrmosa, usted lo ha dicho.
igual a veces tengo ganas de matarlo.

neno: no sos objetivo.
falta poco hermanito!

mariale: bienvenida! hoy etsamos etapa living del amor, peor ya verá el desfile de freaks que le mostrará etse blog.

entretanto: alcoyana-alcoyana! cada vez que lo digo, El Manchego me mira con cada de 'queeé?'. sospecha que querrá decir 'feliz coincidencia' o algo así, pero todavía no nos interiorizamos en la programación televisiva verspertina circa 1987.

gracias por los comments y feliz semana para todos!

8:56 a. m.  
Blogger perica ha dicho...

este post creo que es uno de los mas hermosos.
sos tan dulce maggie.

4:44 a. m.  

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