Un plan simple
Con la maldita torturándome física y psicológicamente (y no me vengan con el Me Gusta ser Mujer, que hoy mi feminidad está en baja), ya lo decidí: en una hora me voy a casa, me pongo la almohadilla térmica ahí abajo mientras tomo licuado de frutillas con naranja y leo la Revolución Rusa de E.H. Carr. Y no me pidan que cabecee, atienda el teléfono o resuleva algún conflicto, que no estamos para boludeces.


7 comentarios:
te juro que me anoto ese libro a mi lista de "libros por comprar y leer" no sé por qué pero quiero leerlo ya...y lo digo en serio.
La revolucion rusa y los dolores mensutruales van de la mano. Mal.
adhiero
jaja, somos dos padeciendo la maldita y posteando sobre ella.
Ana: es un libro bastante viejo, pero me encanta EH Carr. Ya se soy una freak. Igual anoche empecé Spectrum de Perry Anderson y también está muy bueno.
Los Marxistas Ingleses y Maggie: un solo corazón.
Florence: recién caigo en la relación. Igual hay otras cosas que pegan con 'la regla': Goran Therborn, El Debate Brenner y Perry Anderson, así, todo junto y sin método.
Pachu: ja, si.
Bloga: si, qué originales.
es mi inconsciente de historiadora frustrada el que me llama a esos libros...pero se me dio por el periodismo...
bueno, está muy bien. yo para el caso soy socióloga y arquitecta frustradas.
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