Vacaciones YA
Por aclamación popular.
Y nada de semana de 65 horas. Lo único que falta es que vuelva el sábado inglés.
Preparo exitosa Jornada Internacional, todo sale bien, termino exahusta, me duele todo el cuerpo, la cabeza, el ánimo. Seguimos pilas con el estudio, y ahí está en Word XP la Programación de 70 páginas que debemos dibujar como si la vida se nos fuera en seguir rigurosamente lo establecido por el Decreto 113/2002 sobre contendios de currículo, piernas arriba, Agua de Vichy, duraznos y paraguayos, tecleo tecleo tecleo al ritmo de Nina, Amy o cualquiera que nos levante el ánimo. Mientras tanto el verano ya está aquí (Oh! Ya es Verano en El Corte Inglés!) y yo no caigo. Todavía estoy con los pantalones de invierno, no tengo tiempo de ordenar placard, ni salir de compras ni nada que se le parezca. En cualquier momento termino cual mancha de alquitrán en el medio de la calle, el sol derrite las pocas pilas con las que salgo de trabajar, llego al mercado y no hay nada. Ni ajos. Nada. La paraoia y el síndrome de escasez de posguerra hace que varios llenen carros con los ítems más desopilantes para enfrentar la huelga de transportistas y los piquetes del primer mundo: jugo envasado, madalenas, barritas all bran y leche de soja. ¿Leche de soja Señora? En fin, cada uno hace frente como puede. Pero yo me niego y por eso mismo estamos con lo que hay, cenamos nesquik y tostadas con caballa, hago reír a las señoras paranoicas que se agolpan en el mostrador de Frutería y Verdulería La Cañada, La mejor fruta al mejor precio (c) diciendo LaGente es Idiota y cosas por el estilo mientras compro media sandía, escarola y duraznos para pasar el día, mientras las gordas compran latas, bricks y paquetes de todo lo que haya. De lo que haya: ahí está la clave.
Llegado a este punto, y después de este stream of consciousness más parecido al Katrina que al alegre fluir de mi vida huertana, me acuerdo que mi chico prepara 2 sets de vacaciones de emergencia para el verano (por si apruebo y me quedo sin Argentina en noviembre; por si no apruebo, para festejar mi ánimo y empeño-continúa-así) y yo, bueno, es viernes, no me dieron el día libre, estoy casi mandando a todos a lacocnhacdesumadre, hasta al mismísimo economista que hoy deja su puesto de trabajo de Jefe de Nadie y al que hay que comprarle regalo + comida de despedida por la módica suma de... lo que ni siquiera gasto para mí estos días, y qué queres que te diga, tus caras de orto al final qué caras que me salieron. Y sabés qué? Te digo que NO.
Y nada de semana de 65 horas. Lo único que falta es que vuelva el sábado inglés.
Preparo exitosa Jornada Internacional, todo sale bien, termino exahusta, me duele todo el cuerpo, la cabeza, el ánimo. Seguimos pilas con el estudio, y ahí está en Word XP la Programación de 70 páginas que debemos dibujar como si la vida se nos fuera en seguir rigurosamente lo establecido por el Decreto 113/2002 sobre contendios de currículo, piernas arriba, Agua de Vichy, duraznos y paraguayos, tecleo tecleo tecleo al ritmo de Nina, Amy o cualquiera que nos levante el ánimo. Mientras tanto el verano ya está aquí (Oh! Ya es Verano en El Corte Inglés!) y yo no caigo. Todavía estoy con los pantalones de invierno, no tengo tiempo de ordenar placard, ni salir de compras ni nada que se le parezca. En cualquier momento termino cual mancha de alquitrán en el medio de la calle, el sol derrite las pocas pilas con las que salgo de trabajar, llego al mercado y no hay nada. Ni ajos. Nada. La paraoia y el síndrome de escasez de posguerra hace que varios llenen carros con los ítems más desopilantes para enfrentar la huelga de transportistas y los piquetes del primer mundo: jugo envasado, madalenas, barritas all bran y leche de soja. ¿Leche de soja Señora? En fin, cada uno hace frente como puede. Pero yo me niego y por eso mismo estamos con lo que hay, cenamos nesquik y tostadas con caballa, hago reír a las señoras paranoicas que se agolpan en el mostrador de Frutería y Verdulería La Cañada, La mejor fruta al mejor precio (c) diciendo LaGente es Idiota y cosas por el estilo mientras compro media sandía, escarola y duraznos para pasar el día, mientras las gordas compran latas, bricks y paquetes de todo lo que haya. De lo que haya: ahí está la clave.
Llegado a este punto, y después de este stream of consciousness más parecido al Katrina que al alegre fluir de mi vida huertana, me acuerdo que mi chico prepara 2 sets de vacaciones de emergencia para el verano (por si apruebo y me quedo sin Argentina en noviembre; por si no apruebo, para festejar mi ánimo y empeño-continúa-así) y yo, bueno, es viernes, no me dieron el día libre, estoy casi mandando a todos a lacocnhacdesumadre, hasta al mismísimo economista que hoy deja su puesto de trabajo de Jefe de Nadie y al que hay que comprarle regalo + comida de despedida por la módica suma de... lo que ni siquiera gasto para mí estos días, y qué queres que te diga, tus caras de orto al final qué caras que me salieron. Y sabés qué? Te digo que NO.


2 comentarios:
jua que buena cronica maggie.
que beuno parecernos en algo no? aunque sea en un paro de transportistas...
aca el pais esta tan triste hoy. no se, me dio miedo hoy leer los diarios.....
peri: las cosas son cada vez más caóticas, acá, en argentina y en todos lados. imposible sentirse optimista estos días.
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