miércoles, septiembre 27, 2006

Ouch!

Las murdo, las pellizco y siguen ahí. Las quiero y no las quiero. Las quiero porque, pobrecitas, no tienen la culpa. No las quiero porque duelen, arruinan la cara y no se van. La crema es fea, no la aguanto, y me la olvido en casa. Y a la noche me olvido de ponérmela. Y al día siguiente me quiero morir.

Si sigo así voy a ser la mujer de las 3 bocas: la 'oficial' y las 2 auxiliares (gracias a mis boqueritas).

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