Febrero
Febrero con frío es raro. Es muy raro. Pero también era raro con calor. Es casi una cosa, peor no deja de ser otra. No tiene suficientes días para ser un mes propiamente dicho. Y además era y es un mes ingrato.
Si Febrero siempre fue sinónimo de tardes en el Jockey, QuintaDeKiki, alfajores con cocacola, bicicletas, paddle en lo de Lucha, Cosmo en la pileta, excursiones a Mamá Coneja en busca de un buen Rogel, cumpleaños varios con pileta, salidas hasta tarde cualquier día de la semana, tardes en el campo, reencuentro post-enero, también estaba el ‘lado oscuro’: la vidriera de Casa Tía de 7 con los guardapolvos colgados el día 1/2, ir a la modista a probarnos el uniforme nuevo, las tardes que se acortaban, empezar a preparar la materia de la mesa de abril el1/2 (y siempre las peores: Argentina II, Medieval, Americana II, Prehistoria), ir a todos los médicos porque tocaba oculista, endocrino, ginecóloga, odontólogo -e invariablemente algunos malos momentos fueron en febrero: operación de miopía, conductos, muelas de juicio.
Febrero era un mes ingrato en el sur. Un mes de rejuntes, obligaciones, donde la lista de los ‘debe’ era más larga que la otra –y las cosas se ponían peores a medida que pasaban los años: en Febrero empecé casi todos mis trabajos (con la Midget, en el fucking P.) y se terminaban las siestas, había que conocer gente nueva, tratar de descifrar ‘bandos’, ‘loosers’ y alcahuetes y chupamedias en tiempo récord, conocer ‘el paño’ donde estábamos jugando de nuevos, y encima había que ir a trabajar sin un mango encima.
Si Febrero siempre fue sinónimo de tardes en el Jockey, QuintaDeKiki, alfajores con cocacola, bicicletas, paddle en lo de Lucha, Cosmo en la pileta, excursiones a Mamá Coneja en busca de un buen Rogel, cumpleaños varios con pileta, salidas hasta tarde cualquier día de la semana, tardes en el campo, reencuentro post-enero, también estaba el ‘lado oscuro’: la vidriera de Casa Tía de 7 con los guardapolvos colgados el día 1/2, ir a la modista a probarnos el uniforme nuevo, las tardes que se acortaban, empezar a preparar la materia de la mesa de abril el1/2 (y siempre las peores: Argentina II, Medieval, Americana II, Prehistoria), ir a todos los médicos porque tocaba oculista, endocrino, ginecóloga, odontólogo -e invariablemente algunos malos momentos fueron en febrero: operación de miopía, conductos, muelas de juicio.
Febrero era un mes ingrato en el sur. Un mes de rejuntes, obligaciones, donde la lista de los ‘debe’ era más larga que la otra –y las cosas se ponían peores a medida que pasaban los años: en Febrero empecé casi todos mis trabajos (con la Midget, en el fucking P.) y se terminaban las siestas, había que conocer gente nueva, tratar de descifrar ‘bandos’, ‘loosers’ y alcahuetes y chupamedias en tiempo récord, conocer ‘el paño’ donde estábamos jugando de nuevos, y encima había que ir a trabajar sin un mango encima.


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