Jueves a la noche
El miércoles y después del peor día de trabajo ever, comenzó la travesía rumbo noreste.
A las 5.47pm el tren salió milagrosamente puntual rumbo a Valencia con Mágica a bordo, con sus manzanas de Salvador y su Zadie, bolsito de ropa, bolsito de libros de arquitectura-blame on HermanitaMeme- y un rollo de posters y material gráfico de lo más variopinto -desde carteles callejeros robados en Barna hasta exposiciones en MadCity. El viaje en tren OK, aunque debería decir que iría en tren hasta la luna. No sé qué tiene, si el traqueteo, las ventanas enormes por las que veo la salida de Murcia, algo de huerta, Alicante y toda su fealdad, campos de almendros en flor, ciudades varias, Valencia y su increíble estación Norte), los sillones enfrentados y por ende, mis piernas estiradas en el de enfrente, o saber que nada me perturba: ni atascos, turbulencias, saber que estoy con los pies en la tierra, o bueno, al menos las ruedas. Llegué a Valencia a las 9, la ciudad estaba genial como siempre. Es raro, Valencia siempre me parece linda. Ojalá alguna vez pueda vivir al menos una temporada ahí. Lástima los valencianos, diría alguno (ja). Travesía en plan changarín porque claro, la Nena no sólo quiere viajar en tren, sino también piensa que en esas 2 horas que tiene antes de salir rumbo al norte, va a tener tiempo de darse una vuelta, mirar chicos, meterse en un bareto amigo, ver zapatillas lindas, o simplemente estar en la ciudad. Nena, enterate para estar, hay que estar más de dos horas. Anyways, ahí estaba yo, puteando a HM pr sus encargos profesionales y familiares, medio en una avenida que nada que ver, tratando de encontrar el bareto amigo, cruzandose con caronchas de todos colores, olores y grados de amistad -amistad inversamente proporcional a la cantidad de tiempo caminado. Al final di con la calle buscada, la placita, la focaccia con coca en el bareto amigo, el camino hasta la fuckingbusstation, porque no me jodas, no hay ni un a fuckingbusstatuion decente, ni acá, ni en Argie ni en ningún lado, porque los unicos que viajamos en el fuckingbus somos los loosers sin carnet ni auto ni chofer. En fin, que llegué a tiempo, incluso para darle 20 páginas más a Zadie, no sin cierto temor: leerla significa que me quda menos tiempo conKiki y el encantador Howard -que es un putocabrón, pero que me resulta encantador por alguna secreta y obsesiva razón. Subo al fuckingbus que por (otra) suerte llegó puntual -con lo que ya van 2 milagos en pocas horas, un misterio de aquéllos- y encuentro mi asiento adquirido 21 días antes, al lado de la ventanilla para poder dormir con mi almohada amiga que ya me acompaña hasta la China, ocupado por una chica negra vestida de negro portadora de un afro tan grande que daba miedo. Igual que casi me siento encima: negra, vestida de negro, y con un afro que se deshacía como una nube. Casi que no te veo, sorry, lo digo de onda, eh? Cuestión que no pude sacar a la mina de mi asiento -para el que llevaba desde hacía casi 300km una almohada- y que era encima asiento impar. Y como se hacía tan la tonta y era medio forra, además, no la pude sacar. No quise armar escándalo, su parecido a Kiki me hizo tener un lapsus de estupidez, pero estupdez de lo más estúpida. Prefiero no pensar. Encima un viejo y una vieja estaban en plena charla a los gritos (se ve que los 2 estaban de lo más sordos o querían que todos nos enteráramos de las tácticas de levante, infructuosas por otra parte, de la vieja), que fue interrumpida por varias quejas, pero un 'Señor, hoy trabajé todo el día, mañana tengo que trabajar todo el día, y si ahora no puedo dormir mañana me voy a acordar todo el día de su puta madre' hizo el milagro de callarlos (gracias a su servidora, by the way). En fin, el viaje una M..., dormí de a ratos, mal, contracturada, quería matar a la afro con sus zapatos blancos -creo que los zapatos blancos no le quedan bien a nadie con nada, ni siquiera a las novias el día del casamiento, mirá lo que te digo, y lo mío es convicción, eh? En fin, viaje de pesadilla, que terminó a las 5.25am en Pamplona, donde me lancé sobre el primer taxi que vi, con petates, bolsitos, tubo, etc. aunque las viejas se quejaran. Que les den. Que la que iba a dormir 3 horas parala graduación de HermanitaMeme era yo. Y ahí me fui rauda, para encontrar a Hermanita de lo más feliz, con una cama hecha, habitación calentita. Vamos, como debe ser. Y hoy entrega de diplomas, outfit para la ocasión, que de hermana mayor, cabeza de familia, etc. no me toca todos los días. Comida larga, interminable, por suerte con buena compañía, buen vino tinto y un rissotto que me mató de alegría. Y arquitectos buena onda (rara avis si las hay). Y después una pasada rauda por Zara. Porque necesitaba camisetas varias de colores, una camperita verde pasto fuerte, todo imprescindible para mi espíritu, claro. Y HermanitaMeme no fue menos.Y ahora, at home tratando de armar otro bolsito, ahora sin detalles de la arquitectura, que mañana nos vamos rumbo a MadCity con 3 entrevistas de trabajo para la brand new master of the universe y cita en el Ministerio de Educación para la otra. Y después Tintoretto en El Prado (para la nueva profesora UE), si quedan entradas, Drexler si hay suerte y los muchachos de CCOO nos dejan un par de entraditas en ventanilla sin compra en internet ni reserva previa. Y si no, simpre están los bares, baretos y barcetes de Chueca para alegrarnos. Y que recién es jueves y parece sábado, y mejor todavía, que faltan todavía 3 días de superacción en Mad, un finde para Hermanitas. Y eso sí que está bueno.
A las 5.47pm el tren salió milagrosamente puntual rumbo a Valencia con Mágica a bordo, con sus manzanas de Salvador y su Zadie, bolsito de ropa, bolsito de libros de arquitectura-blame on HermanitaMeme- y un rollo de posters y material gráfico de lo más variopinto -desde carteles callejeros robados en Barna hasta exposiciones en MadCity. El viaje en tren OK, aunque debería decir que iría en tren hasta la luna. No sé qué tiene, si el traqueteo, las ventanas enormes por las que veo la salida de Murcia, algo de huerta, Alicante y toda su fealdad, campos de almendros en flor, ciudades varias, Valencia y su increíble estación Norte), los sillones enfrentados y por ende, mis piernas estiradas en el de enfrente, o saber que nada me perturba: ni atascos, turbulencias, saber que estoy con los pies en la tierra, o bueno, al menos las ruedas. Llegué a Valencia a las 9, la ciudad estaba genial como siempre. Es raro, Valencia siempre me parece linda. Ojalá alguna vez pueda vivir al menos una temporada ahí. Lástima los valencianos, diría alguno (ja). Travesía en plan changarín porque claro, la Nena no sólo quiere viajar en tren, sino también piensa que en esas 2 horas que tiene antes de salir rumbo al norte, va a tener tiempo de darse una vuelta, mirar chicos, meterse en un bareto amigo, ver zapatillas lindas, o simplemente estar en la ciudad. Nena, enterate para estar, hay que estar más de dos horas. Anyways, ahí estaba yo, puteando a HM pr sus encargos profesionales y familiares, medio en una avenida que nada que ver, tratando de encontrar el bareto amigo, cruzandose con caronchas de todos colores, olores y grados de amistad -amistad inversamente proporcional a la cantidad de tiempo caminado. Al final di con la calle buscada, la placita, la focaccia con coca en el bareto amigo, el camino hasta la fuckingbusstation, porque no me jodas, no hay ni un a fuckingbusstatuion decente, ni acá, ni en Argie ni en ningún lado, porque los unicos que viajamos en el fuckingbus somos los loosers sin carnet ni auto ni chofer. En fin, que llegué a tiempo, incluso para darle 20 páginas más a Zadie, no sin cierto temor: leerla significa que me quda menos tiempo conKiki y el encantador Howard -que es un putocabrón, pero que me resulta encantador por alguna secreta y obsesiva razón. Subo al fuckingbus que por (otra) suerte llegó puntual -con lo que ya van 2 milagos en pocas horas, un misterio de aquéllos- y encuentro mi asiento adquirido 21 días antes, al lado de la ventanilla para poder dormir con mi almohada amiga que ya me acompaña hasta la China, ocupado por una chica negra vestida de negro portadora de un afro tan grande que daba miedo. Igual que casi me siento encima: negra, vestida de negro, y con un afro que se deshacía como una nube. Casi que no te veo, sorry, lo digo de onda, eh? Cuestión que no pude sacar a la mina de mi asiento -para el que llevaba desde hacía casi 300km una almohada- y que era encima asiento impar. Y como se hacía tan la tonta y era medio forra, además, no la pude sacar. No quise armar escándalo, su parecido a Kiki me hizo tener un lapsus de estupidez, pero estupdez de lo más estúpida. Prefiero no pensar. Encima un viejo y una vieja estaban en plena charla a los gritos (se ve que los 2 estaban de lo más sordos o querían que todos nos enteráramos de las tácticas de levante, infructuosas por otra parte, de la vieja), que fue interrumpida por varias quejas, pero un 'Señor, hoy trabajé todo el día, mañana tengo que trabajar todo el día, y si ahora no puedo dormir mañana me voy a acordar todo el día de su puta madre' hizo el milagro de callarlos (gracias a su servidora, by the way). En fin, el viaje una M..., dormí de a ratos, mal, contracturada, quería matar a la afro con sus zapatos blancos -creo que los zapatos blancos no le quedan bien a nadie con nada, ni siquiera a las novias el día del casamiento, mirá lo que te digo, y lo mío es convicción, eh? En fin, viaje de pesadilla, que terminó a las 5.25am en Pamplona, donde me lancé sobre el primer taxi que vi, con petates, bolsitos, tubo, etc. aunque las viejas se quejaran. Que les den. Que la que iba a dormir 3 horas parala graduación de HermanitaMeme era yo. Y ahí me fui rauda, para encontrar a Hermanita de lo más feliz, con una cama hecha, habitación calentita. Vamos, como debe ser. Y hoy entrega de diplomas, outfit para la ocasión, que de hermana mayor, cabeza de familia, etc. no me toca todos los días. Comida larga, interminable, por suerte con buena compañía, buen vino tinto y un rissotto que me mató de alegría. Y arquitectos buena onda (rara avis si las hay). Y después una pasada rauda por Zara. Porque necesitaba camisetas varias de colores, una camperita verde pasto fuerte, todo imprescindible para mi espíritu, claro. Y HermanitaMeme no fue menos.Y ahora, at home tratando de armar otro bolsito, ahora sin detalles de la arquitectura, que mañana nos vamos rumbo a MadCity con 3 entrevistas de trabajo para la brand new master of the universe y cita en el Ministerio de Educación para la otra. Y después Tintoretto en El Prado (para la nueva profesora UE), si quedan entradas, Drexler si hay suerte y los muchachos de CCOO nos dejan un par de entraditas en ventanilla sin compra en internet ni reserva previa. Y si no, simpre están los bares, baretos y barcetes de Chueca para alegrarnos. Y que recién es jueves y parece sábado, y mejor todavía, que faltan todavía 3 días de superacción en Mad, un finde para Hermanitas. Y eso sí que está bueno.


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