jueves, marzo 22, 2007

... y además se despierta conmigo

Anoche salí del yoga muerta. Pero muerta tipo 'me quedo a dormir acá, me tiro en el tapete, me pongo en cojín de meditar como almohada y me tapo con esas mantas del Ikea, aunque mañana tenga que ir a trabajar con la misma ropa y sin lavarme el pelo'. Así de cansada estaba. Y la perspectiva de cruzarme media Murcia con mis zapatos de ir a trabajar no me ayudaba nada (es que mi nueva casa etsa en la otra punta. EXACTAMENTE en la otra punta). Mientras bajaba, pensando en eso, me encuentro a El Manchego con su moto y un casco extra en la mano. Si lo amaba, ahora lo adoro y reverencio. En cinco minutos estábamos entrando en casa, con la pasta cocinándose (de ahí su prisa), el comedor con la estufa encendida y velas de vainilla prendidas en la mesa (si fuera bombero lo tendría que haber sancionado por salir de casa y dejar velas encendidas, pero como soy un poco pirómana no pasa nada). Así que anoche cené una pasta genial (italiana, multicolor y tamaño XL) con gambas, berberechos y mejillones. Faltó el vino, pero menos mal que no tuvo el detalle, porque sino me bajaba la botella de tinto y hoy no me levantaba nadie. Lo mejor es que fue casi la primera cena comme il faut que tuvimos en nuestra nueva casa. Y que terminó aún mejor, con postre y todo.

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