lunes, abril 02, 2007

Finde casi-primaveral

El sábado me levanté pilas y decisión. Necesitaba ropa para ir a trabajar. Llega la primavera, pero nodá para pantalones blancos todavía. Y los grises AnnieHall de lanita son casi como caminar con un sauna encima. Y los negros están hechos pelota y atrasan. Lo mismo que los grises de entretiempo. Así que me calcé mis yorcitosdeyín (como les dice El Manchego), una remerita primaveral y las bambalinas (las bailarinas de siempre, pero dicho por Luiste). Así, toda primaveral. Cuando me empecé a cruzar con gente con botas y abrigo por la calle me sentí rara, no desubicada, porque estaba de lo más cómoda con el outfit elegido (no hacía nada de frío y había sol), pero me miraban raro. Sobre todo las *Señoras*. Acaso envidia por los piropos y las piernas sin medias Silvana (acá parecen todas hijas de MirthaLegranddeTinayre, que andan con medias y snadalias)? Pero tampoco le haremos caso a la chusma. Chusma! Chusma! BÚ!
En fin, que mi primavera mental evidentemente no coincide con las estaciones del resto del popolo, porque no encontre nada de nada primaveral que me gustara. Sólo unos zapatos de Marc pero no-no-no se puede gastar medio sueldo en unas chatas verdes. Porque no. Porque me quiero ir de viaje. Y porque eso equivale a unos 35 libros, además. Y hay que ser razonable. Y autoconvencerse de que hay que ser razonable. Al final, yo estaba dispuesta a hacer de goma mi VisaElectrón y no pude hacer naranjafanta. Compré 3 musculosas de algodón lisas, más por costumbre que por otra cosa, una remera para regalarle a Shagüy y ¡hallazgo! pollerita a la rodilla, línea A con círculos en bordeaux, fucsia y frutilla. Me enamore mal-mal-mal. Me la probé y juro que me enamoré. Así, a primera vista. Tmabién me enamoré de una remera de KillBill, que en vez de tener a Uma tenía una playmobil rubia. Qué buena que estaba, pero no había negra.
Siguiendo con mi alegría primaveral me fui a casa a comer, después leí en la terraza (festejando que paró de llover después de 4 días) y boludée muy mucho. El Manchego cayó tarde, después de su día amiguil. Cómo me gusta extrañarlo para verlo después. Masoquista yo? No ni ahí, pero a veces está bueno saber que cuando llegue el susodicho va a estar mejor todavía. Y no paro de echarlo de casa. Me di cuenta de que le busco cosas para que se vaya y me deje sola. Porque me gusta. Vuelvo a ser la loner de siempre, no hay con qué darle. Sería genial poder además tener una laptop con internet para hacer de mi soledad la cosa más perfecta. Para hablar con amichis pero también para escribir, que últimamente me cuesta un huevo hacerlo en papel.
En fin, que sábado loner balancea perfectamente con domingo de cuchara, pegote y comida de a 2 (hice un soufflé de puerros y champignones que estaba buenísimo). Y malcriar al muchacho, que no se puede quejar. Después de la siesta (tema sobre el que tendría que escribir algo, que me estoy pasando la vida durmiendo), fuimos al cine con amigos. Elegimos (cantéprí!) y los metimos (ellos, nada amigos dle cine de autor) a ver la última de Lars Von Trier, El Jefe de todo esto. Y estuvo genial. Me encantan las películas de LVT porque NUNCA sabés qué vas a ver, qué te vas a encontrar y qué resultará. Y para zafar de la dificultad obvia de resumir argumento, personajes, etc., hay que verla.
Y después del cine me empaché con crêpes de jamón+emmental, y dulce de leche (amarrete, muy amarrete)+chocolate. Tanto que todavía me duele la panza. Y para empeorarla me comí un montón de galletitas en el desayuno. Muy desordenadamente, como siempre.
Ah, y la primaverita se me fue al carajo porque anoche diluvió otra vez.

Nota mental: largar los hidratos de carbono. Vivir como cazadora y recolectora pre-agrícola circa 10.000bp

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