martes, enero 15, 2008

Efemérides

Porque es lo único que nos queda en estos días de enero.

Hace tres años llegué a Murcia. Derrotada, después de una mala experiencia en Barna, una semana en el limbo de Castellón, y quince días de sana-sana en casa de mi amiga Francesca (alias mi-hada-madrina, a.k.a. zamarreame-nena).
Entre el avión y La Huerta pasó exactamente un mes. Y al final caí que Juani tenía razón.
Aunque sólo califica de conocido de mucho tiempo, ex amor imposible de una amiga del colegio, amigo de un ex amor imposible mío, y que me ha visto en mis situaciones más patéticas (e.g. en bombacha tomando agua en la mesada de su casa, cortejando a su amigo un sábado a las 5am, saliendo de la habitación a las 8am con cara de yo no fui y atajándome sus ‘esta mañana no me preparaste el desayuno!’ al lado de gente que no debía saber de mis incursiones non sanctas a su piso compartido). Casi una amiga digamos. Y todo esto para decir que unos días antes de irme a Barcelona, me lo encontré en una fiesta y me dio el mejor consejo: El primer mes va a salir todo mal. Todo lo que tenía que salir mal te va a salir peor.Pero no te asustes, que el día 30 las cosas van a empezar a funcionar.
Y el chico tenía razón.
Un poco deprimida y después de tirar la moneda, descartar Bilbao y llamar a uno de los amigos de Juani & mi ex-nada terminé en Murcia. Era el día 30 y estaba jugándome la última carta, que parecía un cuatro de copas más que otra cosa. Y al final el falta envido salió bien. Ese sábado mi amigo C me recogió (ja) en la estación de autobuses. C después me contó que me reconoció por la cara de pánico, porque hasta ese entonces no nos habíamos visto nunca. Me fui a su depto (en obra), esa noche salí con él y su novia, estuvimos en una fiesta y conocí a más gente. Oficialmente empecé a buscar trabajo, aunque no sabía muy bien qué quería hacer. Todo el día sonaba el ¿me quedo? ¿me voy? en mi cabeza y si no me volví loca era porque sabía que tenía que resolver cosas, hacer que los 50 euros que me quedaban en el bolsillo no se acabaran rápido y conseguir la manera de subsistir antes de que La Huerta me tragara. O que tuviera que comprar un pasaje a Madrid con la Visa de Padre, cambiar la fecha del vuelo y pasar el resto del verano en La Plata leyendo Cosmopolitan en la pileta de Lucha, lamentando la aventura fallida (los ahorros de un año de mucho trabajo) y la vuelta al Colegio de Niños Ricos con Tristeza.
Entonces llegó el trabajo, llegó mi amiga Katya y encontré a El Manchego.
Y al final tan mal no salió.

9 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Treinta días de caos antes de tres años bastante buenos no está nada mal no?

2:21 p. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

Ana: nada mal. Igual estos años estuvieron lejos de ser Calma Chicha.

4:40 p. m.  
Blogger perica ha dicho...

te salio bien`piba!

ahora quiero saber exactamente como lo conociste al manchego!!!

5:03 p. m.  
Blogger Satamarina ha dicho...

bien ahí Maggies. Una heroína Ud.

saludos

5:42 p. m.  
Blogger Blue ha dicho...

Apostar, siempre apostar. Aunque parezca que está todo en contra, la actitud de nadar contra corriente siempre acaba dando su rédito. Un cheers to you.

6:38 p. m.  
Blogger Blue ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

6:38 p. m.  
Blogger Blue ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

6:38 p. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

Perica: salió bien. Lo de El Manchego me lo dejé para hoy.

Maráina: jaja, SuperMaggie! Igual fue inconciencia pura, medio que no caía en lo que estaba pasando. Si lo hubiera pensado dos veces me tomaba el tren y de Atocha me iba directo a Barajas.

Blue: yo nado contra la corriente porque es mi actitud de vida, nada más que por eso. De jodida que soy.

8:37 a. m.  
Blogger Laura Pintos ha dicho...

Las vueltas de la vida, que le dicen. Espero capítulo "Cuando Maggie conoció a Manchego".

9:34 a. m.  

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