4 days in Paris
Y no la busqué. Apareció sobre mi cabeza.
La semana anterior fue horrible. Era saber que finalmente viajaría a París después de tantos años de espera, ansiedad, lectura, idealización, estudio. La idea era no ir hasta que volviera a estudiar francés, a que la catarata imparable de palabras no pudieran ser contenidas, que el acento marca Mme. De Virgilis estuviera de vuelta. Pero El Manchego fue más realista y compró pasajes, reservó hotel y unas semanas antes, ya pasados los exámenes lanzó la bomba. Y qué le vamos a decir. Alegría. Y cómo te has ganado todo lo que te tocó después, chaval.
Lo único que quedaba en nuestras (irresponsables) manos era organizar los recorridos, buscar lugares lindos para ir a comer, tomar café y sentarnos a ver la vie passer. Y hacer las maletas, tarea que cada vez me cuesta más. Así, recién llegados de Portugal, sin tiempo para pensar mucho, preparar todos los outfits, planchar (3 remeras en 45’ es una buena marca, considerando mis antecedentes), quemarme con la plancha a vapor (y todavía sigo sin entender cómo semejante engendro llegó a mi casa) y armar frasquitos de 100ml de shampoo, cremas, protectores, aceites, etc., mientras puteo la normativa europea. Saber que me estoy olvidando mil cosas y no hacer nada al respecto. Ver recorridos, marcar un mapa, buscar lugares que sí-o-sí hay que ver, de los cuales ninguno es muy turístico (como una librería de ciencias sociales, ponele); calcular días, distancia, cansancio.
Previa noche en Madrid, arriba a las 3.30am, aeropuerto-avión-aeropuerto-bus- y oh-oh-oh, ahí está La Torre, no lo puedo creer-metro-hotel-metro, un billet s’il vous plaît, que sale solo, sin pensarlo, volvemos a la torre, Champ de Mars, Les Invalides y el Sena. Y darme cuenta que estoy-ahí-que esto-es-real y que París no está sólo en las películas, las fotos de Cartier-Bresson y Doisneau. Y caminar sin parar, sin prisa pero sin pausa como quien dice, todo el día de arriba abajo, dedicando esa primera jornada a todo lo que el turista debe ver en París. También tenemos tiempo para Avedon, y mientras comemos una banana sentados en una tumbona junto a la fuente del Jardin du Palais Royal, pienso que esto no es real. En fin, que se hizo de noche, terminamos en Saint Germain-des-Près, yo dormida con un tostado de queso y tomate en la mano, voulez-vous coucher avec moi, ce soir? Y hasta dormida le hablo al garçon. Vuelta, y a dormir las 10 horas que más agradecí en toda la vida.
El segundo día fue mucho más relajado, desayuno con un croissant aux amandes que era la bomba, y a caminar: Montparnasse y Quartier Latin, muchas callecitas, bulevares y lugares de cuento como dice Rouch. Comimos unos sándwiches en el patio de una iglesia gótica, sacamos muchas fotos, nos reímos, y nos tiramos en los Jardines de Luxemburgo a mirar las flores y nada más. Libros de sociología, qué raro. Hace frío, y claro, la nena se piensa que en todos lados hace el mismo calor infernal que en la huerta, y no se trajo más que vestiditos de verano, remeritas, minis, shorts. Y si no fuera porque superponemos impunemente y tenemos la palestina de siempre y el cangurito amigo no sobreviviríamos a este agosto parisino. A la noche siesta, caminata por Tuileries y oh-oh! Sorpresa de El Manchego: cenamos en un lugar increíble, detenido en el 1900, Le Grand Colbert, detrás del Louvre. Comimos genial, tomamos mucho y volvimos tardísimo al hotel.
El tercer día fue todo Marais, Faubourg Saint-Antonie, la zona de Place de la Bastille, Montmartre y poco más de la rive droite. Caminamos muchísimo, aunque nos paramos en Le Pure Café (impensable no ir), antes de pasear por la Promenade Plantée, ir al mercado de Sanit-Antoine, ver libros en Shakespeare & Co., descansar en la plaza del Pompidou, comprar ropa usada (un abrigo verde y un kimono azul para mí, una chaqueta color chocolate para El Manchego), y subir a Montmartre -llena de turistas con su mapa de Amélie Poulain en mano. En fin, que dimos vueltas, tratando de evitar a las masas, bajamos a última hora y después de una siesta reparadora salimos a comer algo por el Marais. Paseo y discusiones (a veces El Manchego tiene reacciones de Padre que aterran), terminamos comiendo sushi y charlando con un francés de lo más divertido que tenía dos boxers encantadores. La cena se extendió demasiado, las vueltas fueron muchas, la charla era muy entretenida y nos perdimos las luces y la subida a la torre. Pero tampoco estuvo mal caminar casi solos por ahí, ver la luna llena desde Trocadero y flipar en colores.
Y ya el lunes tocó Île de la Cité, Île de Saint Louis, el Sena, Saint-Germain-des-Près y comida en un chino-autoservicio de lo más alegre en la zona de Bastille. Fotos, callecitas, negocios llenos de cosas para morirse y yo sin valija grande ni cuenta millonaria. Igual felices, con todo lo que vimos, no podíamos dejar de planificar la próxima visita en invierno.
Correr al hotel, metro-bus-aeropuerto-Madrid-metro-bus-la Huerta y de vuelta a casa.
Y a cambiar el chip, porque durante todo el viaje no pude dejar de parlotear como si nada.
Quién lo hubiera dicho.
[las fotos, como siempre, acá]


10 comentarios:
por como lo contás, la pasaste genial!
qué divina Paris, no?
Ayyyy, siii, me encanta esa ciudad. Cómo no pasarlo bien con ese marco? Qué buena recompensa te dio EM, yo así también podría volver a estudiar, je.
Saludos y ánimos con la vuelta.
ah nono.
mirá donde terminaste. ah nono.
yo quiero esa foto.
ana: muy genial, muy divina. París es lo más.
laura: si, recompensa ganada a medias, después de todo no logré una plza, pero bueno, al menos estuvo el esfuerzo.
Y gracias por los ánimos, la cuesta de septiembre pinta mortal.
conz: si si si, lo mejor fue ir caminando y que El Manchego me dijera 'mirá dónde estás'. y morí.
la casa está al lado del cementerio de montparnasse, donde casualmente están enterrados SdeB y JPS.
Maggie, hacía un tiempo andaba medio perdida.
Que lindo es Paris! Me pasó algo loco, leí tu recorrido y corrí a buscar mis fotos... que hermosa sensación!!!!!
Fueron 4 días intensos, y recién cuando va pasando el tiempo caes, caes. Te juro qeu cuando volves a ver una peli en donde pasen una escena y decir "ey! yo estuve ahí" jajaja no sé, a mi me pasó. Me pasó al leer tu relato luego de haber ido 4 años después.
Linda escapada te regaló El Manchego!!! Besos!
Pasé a saludar nomas, de pura curiosidad por la tocaya. Un beso
Vaya, estuvo bien el viajecito, eh?
La próxima vez que tengas que ir del aeropuerto a Atocha metro hasta Nuevos Ministerios y luego tren, que llegas en un momento.
Soy Montse, es que he puesto la otra dirección. Ando con la cabeza en otro sitio.
and...: a mí me pawsa lo mismo! ahora estoy leyendo los diarios de guerra de la Beauvoir y voy buscando los lugares en mi cabeza. qué sensación leer sobre lugares, boulevares y cafés y saber de qué está hablando.
malen: gracias. (ha sido la curiosidad satisfecha?).
jacaranda/montse: tanto tiempo (estuvo de vacas?).
gracias por la recomendación, la tendremos en cuenta para la próxima.
saludos,
Yo ire dentro de 11 días, parece mentira y me voy sola! :)
Lo pasaste en grande, veo, no?
Besitos!
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