miércoles, octubre 08, 2008

Aniversarios absurdos

Cada 8 de octubre a la mañana me acuerdo de mi apéndice, que me abandonó (o la obligaron, vamos) hace ya 21 años. Toda una vida poniéndonos cursis.

Y me acuerdo de cosas como la cara de Madre cuando volvió de BA y nos encontró con las buenas nuevas, el cirujano con su camisa blanca con con cuadritos marrones y su nombre bordado torpemente en el bolsillo de la bata, contar en inglés y no pasar de seven, lo mal que me caía la enferemera de la noche que me machacaba el brazo con el suero, los el olor, el quilombo que hacían mis hermanos y/o visitas, pesar 31 kg a la salida del sanatorio, y sobre todo la imposibilidad de ver los puntos. Mi cicatriz me encanta, pero fui incapaz, en su momento de ver los puntos.

Estamos para efemérides irrelevantes.

Memoria selectiva.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

el apéndice!!!! y hasta ese día yo decía feliz que nunca había sufrido operación alguna!
lo primero que quise hacer fue comer una empanada napolitana y el médico no me dejó...y sin un gramo de menos, eso sí!!

1:36 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio