Aniversarios absurdos
Cada 8 de octubre a la mañana me acuerdo de mi apéndice, que me abandonó (o la obligaron, vamos) hace ya 21 años. Toda una vida poniéndonos cursis.
Y me acuerdo de cosas como la cara de Madre cuando volvió de BA y nos encontró con las buenas nuevas, el cirujano con su camisa blanca con con cuadritos marrones y su nombre bordado torpemente en el bolsillo de la bata, contar en inglés y no pasar de seven, lo mal que me caía la enferemera de la noche que me machacaba el brazo con el suero, los el olor, el quilombo que hacían mis hermanos y/o visitas, pesar 31 kg a la salida del sanatorio, y sobre todo la imposibilidad de ver los puntos. Mi cicatriz me encanta, pero fui incapaz, en su momento de ver los puntos.
Estamos para efemérides irrelevantes.
Memoria selectiva.
Y me acuerdo de cosas como la cara de Madre cuando volvió de BA y nos encontró con las buenas nuevas, el cirujano con su camisa blanca con con cuadritos marrones y su nombre bordado torpemente en el bolsillo de la bata, contar en inglés y no pasar de seven, lo mal que me caía la enferemera de la noche que me machacaba el brazo con el suero, los el olor, el quilombo que hacían mis hermanos y/o visitas, pesar 31 kg a la salida del sanatorio, y sobre todo la imposibilidad de ver los puntos. Mi cicatriz me encanta, pero fui incapaz, en su momento de ver los puntos.
Estamos para efemérides irrelevantes.
Memoria selectiva.


1 comentarios:
el apéndice!!!! y hasta ese día yo decía feliz que nunca había sufrido operación alguna!
lo primero que quise hacer fue comer una empanada napolitana y el médico no me dejó...y sin un gramo de menos, eso sí!!
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