Tixi cumple años!
Si, Tixi cumple años, llamamos cuatro veces esta mañana. Cuatro. Una no alcanzaba. Queríamos oírla con voz de recién levantada; a la hora y media, ya estaba con sus mates, preocupada por la salud de su gato Néstor; media hora después necesitábamos que nos contara (y nos hiciera reír) con los ataques de furia del amigo Etcheverría; y al final que nos contara de todo un poco, desde el sistema de reservas de Buquebús que tiene a Vale a mal traer, los planes de expansión hipotecaria de don Misuraca, hasta la encomienda con torta de Angelita (que no falla, lo hemos comprobado durante más de diez años).
Y corto, me voy a casa. Pienso que es muy loco, festejo los cumpleaños de Tixi desde hace más de diez años, por no decir doce. Qué bajón. Pero no, mejor dicho qué alegría. Encontrar a alguien como ella, que siempre está (y que sabe que siempre estoy), que me ha visto cambiar (que nos hemos visto cambiar), que fue testigo (y víctima) de todos mis momentos drama queen, escuchó antes que nadie cada uno de mis episodios nefastos con ya sabemos quién, y se alegró el día que decidí lanzarme (muy inconscientemente) a la aventura. Por no mencionar el refugio y bulo que proporcionó cuando tanto los necesitamos. Y la adoración casi conmovedora que El Manchego le tiene (hasta quiere editar estampitas con su foto).
Por todo eso y por todo lo que nos queda por pasar juntas [no, no, niños ahora ni loca, ni ganas, todavía no terminamos de criar a nuestros concubinos], pienso en todo lo que nunca le digo y debería repetírselo cada día [como a much@s amig@s]. Y eso es demasiado personal.
Y corto, me voy a casa. Pienso que es muy loco, festejo los cumpleaños de Tixi desde hace más de diez años, por no decir doce. Qué bajón. Pero no, mejor dicho qué alegría. Encontrar a alguien como ella, que siempre está (y que sabe que siempre estoy), que me ha visto cambiar (que nos hemos visto cambiar), que fue testigo (y víctima) de todos mis momentos drama queen, escuchó antes que nadie cada uno de mis episodios nefastos con ya sabemos quién, y se alegró el día que decidí lanzarme (muy inconscientemente) a la aventura. Por no mencionar el refugio y bulo que proporcionó cuando tanto los necesitamos. Y la adoración casi conmovedora que El Manchego le tiene (hasta quiere editar estampitas con su foto).
Por todo eso y por todo lo que nos queda por pasar juntas [no, no, niños ahora ni loca, ni ganas, todavía no terminamos de criar a nuestros concubinos], pienso en todo lo que nunca le digo y debería repetírselo cada día [como a much@s amig@s]. Y eso es demasiado personal.


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