miércoles, septiembre 16, 2009

Enrarecidos

Combatir el aburrimiento con programas chinos no es buen método.
Nada bueno.
Si a los programas chinos les agregamos tormenta en la playa, un arroz que nos cae pésimo, horas largas, larguísimas y un dejo de agresividad -restos del fin de semana-, terminamos con planteamientos existenciales nocturnos, horas de charla sin objeto, fin ni resultado alguno, frustración y enfado.
La perspectiva de un viaje que no termina de cerrarnos a ninguno de los dos dificulta las cosas. No hay mucho entusiasmo, y eso que tomarnos el buque a nosotros nos gusta más que a un tonto un lápiz... pero esta vez no. Es raro, no quiero emparanoiarme, pero no puedo dejar de pensar que es señal de que algunas cosas no van bien.
Eso, raro.

2 comentarios:

Blogger Satamarina ha dicho...

y al otro día todo cambia.
no?

6:39 p. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

si, cambia, todo cambia.

menos mal, eh?

12:59 p. m.  

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