Mi vida como Edie Beale

Empujo la lap top debajo de la cama, esquivo el cable, la havaiana se me cae por la escalera. Tanteo el interruptor, desisto, sigo la baranda, no hay luz. Apago la alarma, bajo con cuidado para no romperme la crisma y llego al tablero. Teclas arriba y abajo. Salta una, saltan todas. Al final, vuelvo a empezar y seguimos sin elecricidad en la cocina y el escritorio.
Mientras me lavo los dientes, ordeno un poco el salón. Llevo la ropa de ayer a la habitación, apilo la ropa limpia, guardo el tender, recojo los vasos y botellas de la mesilla, pongo la lámpara en su lugar. Voy a la cocina, busco la pastilla de la tiroides, pero me acuerdo que siguen en la bolsa de plástico que está en el suelo del hall (junto con las cremas). Abro la ducha, riego las plantas de la ventana usando el vaso de los cepillos.
Después de la ducha, me encremo y empiezo a recorrer la casa, pruebo enchufes, apuro a El Manchego, pongo las tostadas en la sartén porque no tenemos tostadora. Billetera, llaves, móvil, gafas, fruta, todo a la mochila, porque Dios sabe dónde dejé el bolso. Hace 3 meses.
Cuando salimos de casa llevo la toalla para limpiar la moto, pateo la ropa del gimnasio de michico (que tiene terminantemente prohibida la entrada a la casa si no es para ir directo al lavarropas), veo el libro arriba de la reposera, mojado por culpa del regador de la noche. Ya hay pájaros en la piscina, espero no tener que rescatar uno ahogado otra vez.


2 comentarios:
Estas hecha una mezcla iberica de shiva y Laurita a diez manos en otros tiempos.....
shiva!!!!
no, nunca un laurita a diez manos. esa parte de los genes se ha salteado una generación (junto con el pelo rubio, los ojos claros y *la nariz*).
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