sábado, octubre 31, 2009

Sábado por la mañana. En casa.

Llevo fatal esto de la hiperrelación familiar.
No se si tal cosa como "hiperrelación" existe.
Me llevo bien, me caen bien, pero no puedo con la convivencia 24/3 (ya que la visita es sólo por el fin de semana).
Los ruidos y conversaciones de la mañana, las opiniones, las demandas, el desorden, la dejadez ajena.
Ni por mencionar la mala educación de uno de los miembros que, por suerte, ya se fue. Es más fuerte que yo. Lo juro, hago el esfuerzo pero no puedo. No la puedo.

Ahora me robé un par de horas, se fueron todos al mercado, a pasear, a monear por ahí. Yo en casa, escuchando Astrud Gilberto, a ver si puedo bajar algunas revoluciones.

El verano aún se resiste a partir. Ayer 34º. Sol. Calor. Sigo con camisetas y Levi's (de 2000, increíble que ahora me queden mejor que a los 22). A ver si esta semana vamos a patinarnos unos eurillos en ropa y cosas que tanto necesito. Porque las necesito, sino ni loca perdería 2 horas de mi vida revolviendo estanterías de Zara, Massimo Dutti o de Comptoir. A veces me gustaría ser como esas mujeres que entran a un negocio y encuentan las 6 prendas que necesitan para la temporada, sin probarse, sin rebuscar demasiado. O las locas por las compras que son felices mirando, probando, perdiendo infinitas horas con las bolsas de acá para allá. Claro que si acá hubiera algo como Paseo Alcorta por ahí no la pasaría tan mal. Entro, recorro, compro, salgo, y listo.
Ni ganas de hacer cosas. Por ejemplo tengo que ir a depilarme (perdí el adaptador de la silk-épil y los enchufes argentinos de dos patas chatas chanfleadas acá son imposibles), cortarme el pelo, comprar un par de cremas. Pero no, para lo único que me permito la distracción es para ir un rato a buscar libros y música a la Biblioteca, boludear un rato on-line (aunque no tanto, después de vrias semanas off line me aburro rápido), leer el diario, comer granadas en el suelo del living (y mancharme la ropa) mientras miro Mad Men. O ir a terapia después de 3 semanas de no poder hacerlo. Ah, alivio total. Es casi como ir a acupuntura, o a la fisioterapeuta. Salgo y soy otra. Por suerte para todos, empezando por mí.

1 comentarios:

Blogger matichica ha dicho...

Si las opciones son Zara, Massimo y Comptoir, NO PODÉS negarte a ir de compras, my darling!!! Dios da pan al que no tiene dientes!!! Ya te tenés que comprar ese abrigo, un par de faldas y pantalones para hacer frente a los talibanes... Valor, pensá que vas conmigo y que todo el tiempo te digo. "te queda divino, necesitas eso..."

12:25 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio