jueves, septiembre 28, 2006

Perdida en el tiempo

No es anacronismo, es nostalgia de un mundo que no conocí.

Siempre sentí fascinación por lo viejo: fotos, libros, dibujos, música, ropa, películas.
A veces siento nostalgia de lugares que ya no existen y que nunca podré conocer: Buenos Aires de los '30, Río o París de los '50, el Londres de mediados de los '60, NYC de los '70.

Cuando era chica moría por las fotos de Lauris en su juventud. O las de mi abuela, que siempre estaba como una diva italiana de los '60, de traje sastre y tacos paseando por Venecia.

Me encantaban las ilustraciones de los libros de Estela, la amiga de Lauris, que me regaló su biblioteca 'de chica' porque tenía dos varones y así ligué Brugeura, Hachette y ediciones españolas de novelas casi tan malísimas como las traducciones. Pero tenían 'dibujitos', bien '60s cada mil hojas, pero los tenían.

The Beatles fueron mi primer amor musical, los amaba, aunque nadie de mi edad se enteraba muy bien de qué iban. Mis compañeras del colegio escuchaban a Pablito Ruiz en los cumpleaños y yo suspiraba por Yellow Submarine.

Las películas eran lo más, porque ponían todos esos ingredientes en acción. Ví todas las que se cruzaban en la tele y el cable. Audrey era la reina total, aunque Katherine H. también me gustaba mucho. Sobre todo cuando hacía de mujer indomable (porque yo me creía una chica independiente e indomable, así que era lo más verla y saber que era como yo). Una vez hice maratón de TNT con Sabrina-Dr.Zhivago- My fair Lady, all night long. Cuando Roberto se levantó para ir a trabajar, me encontró muerta de sueño, pero mirando la úlitma media hora de My fair Lady. Casi me mata. Y eso que eran vacaciones.

Cuando estaba en MN una tarde me encontré con Valley of the Dolls, con su tapa rosa-peptobismol, troquelada con las 'dolls', y en una segunda tapa la legendaria foto de las chicas de la película (del '67). Lo compré y cuando llegué a casa comencé la travesía, que duró casi 2 días, varios baños de inmersión incluídos. Leía en la cama, en el parque, antes de clase, en la bañera diminuta, con las patas arriba, porque mi 1,80 no entraba ni a palos, pero me devoraba el libro con fascinación y me olvidaba de todo. Y de todos. Hasta mis roommies que no me podían ni ver pensaron que me había cortado las venas, proque estuve sin salir del baño 4 horas una noche.
Ayer en la biblioteca encontré la película, fui corriendo a casa después del laburo y me senté con mis tostaditas, mi té y toda la ansiedad.
No voy a decir que la odié, porque me gustó, en plan guilty pleasure, más que nada. Cuando El Manchego llegó de squash no pudo creer que etsaba viendo semejante pastel (dice que no tengo intermedio entre KimKiDuk y Valley...). Pero bueno, se tuvo que bancar el meloso final, y me arruinó la sensación de apagar la tele cuando yo quería, y no apenas terminada la movie (no me dejó ver los extras), y decir 'el libro era mejor'. Porque se puso a mirar un partido de no se qué.
Y yo me quedé pensando de qué viene semejante fascinación por cosas que no viví ni conocí.


Si, es un pastel irremable, pero defendemos este pastel!

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