jueves, marzo 22, 2007

Yeguos

A veces los veo y a veces digo 'no podes estar tan bueno' y los miro con total impuntidad.

Caso 1: Por ejemplo hoy, volvía de comida de trabajo y en el medio de una calle poco transitada escucho motito.
Me doy vuelta y veo a YEGUO, ojos celestes, casquito calimero marrón, blazer marroncito, camisa blanca, jeans, zapatitos camper y *atenti* Vespa Turquesa. Me morí. Fue mirarlo con cara de 'subime que soy tuya, pegame y decime Vespa'. Me quedé dura. Mal, que casi me atropella y todo.

Caso 2: piernas kilométricas, cerca de 1,95, rulos (cabello de muchacho de 'espíritu libre', sic Lucha), espalda OK, flaco tipo atlético. Va caminando en la misma dirección en la que voy yo. Sólo veo una espala. Me desespero, porque sus pasos son largos, ágiles. Es casi imposible seguirlo, menos verle la cara. Y me ha pasado más de una vez; aunque camino rapidísimo, alguna vez se me ha escapado la espalda deseada. Pero OH! sorpresa, parece que se dirige al mismo lugar que yo. Entra al edificio donde está el estudio de Marisol. Empuja la puerta que pone 'Yoga'. Y gira unos 45º. Lo veo. Es el alemancito -probablemente Erasmus- por el que no daba dos mangos. Que tiene 0 flexibilidad, se ríe mucho cuando no da ni ahí y parece tener pocas luces. Pero OH God, qué bien que le va la vida de civil. Quedate así nene. Sentadito en esa silla blanca y mirame, pero por Dios, no te pongas el jogging blanco ni intentes hacer una barca porque no. No y no. No arruines el paisaje.

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