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Día 1: corre, nena, corre
Salir corrindo del trabajo, 39º en el aire. Preparar todo rápido, porque si trasnochas, calavera no chilla y el bolso hay que hacerlo diez minutos antes de salir.
Underwear, checked. Remeras para El Manchego, checked. Cosas del baño, checked.
No olvidarme la placa del bruxismo, acnoxin, cremas.
Zapatitos para ir linda por las noches (plateados o dorados? plateados o dorados?), checked. Agua bien fría para el camino, checked. Comida poara el bondi, checked. Libros de los 2.
Taxi, correr, esperar, derretirse. Oh miracolo. Los asientso tienen bastante espacio para el 1,80. Me como una empanada de atún leyendo el diario. 30 años de democracia en España, edición del viernes con los estrenos del cine (y todas las películas buenas que nunca van a poner en Murcia) y el diario alcanza para cubrir Murcia-Madrid, paradas incluídas. Y Clarín que no alcanza ni para ir al campo (30'). En fin. Que cómo me gusta leer el diario. Tendría que comprarlo todos los días. Pero después no me podría dormir pensando en el calentamiento global, Kioto, Irak, las pateras.
Llegamos, metro, caminata. Qué linda está Madrid.
Ducha, ropita linda y dar un vueltín. De Fuencarral a la Plaza de Oriente. Pantalla gigante y ópera para los que nos quedamos afuera del Teatro Real. Noche fresca, con gente, mucha gente.
Hamburguesa casera y papas en tacos en La Viga de la calle San Vicente Ferrer. El viejo de siempre nos hace unos sandwiches mortales, las papas estan geniales y 'su señora' es un encanto. Y ese pelo violeta-rojizo. Pone Dire Straits y baila al ritmo de Sultans of Swing. Es un capo. Y más vueltines, y a dormir acucharados porque está más fresco que en Murcia y hay que aprovecharlo.
Día 2: por las Calles de Madrid (pero sin Luis Aguilé)
Somos dos marmotas, ni PhotoEspaña nos saca de la cama. Después de una mini sesión de shopping por Malasaña (Manchego el consumista sos vos, sabelo), desayuno en La Mallorquina de la Plaza del Sol. Qué gloria, esas mesitas de mil años, el office que debe tener unas 39 capas de pintura y los manteles azules. Té y café con leche, palmera de chocolate, bayonesa de cabellos de ángel (una especie de factura de hojaldre con calabaza confitada dentro) y empanada de bonito (ya estábamos empalagados).
Llueve, pero nada nos detiene (gracias a nuestro paraguas de El Corte Inglés, malditos estafadores). Vemos las muestras de 'europeos e hispanoamericanos' (título vago si lo hay), Raymond Depardon, Sylvia Plachy y varias más . Terminamos comiendo en la plaza 2 de mayo. Pizza. Con un perro al lado que casi me llevo a casa. Lo mismo al dueño. Qué bueno que estás pibe y yo sin poder mirarte fijo.
Más fotos, Café Central, otro lindo en la mesa de al lado, pero esta vez lo vió El Manchego, que automáticamente me lanza un 'Si fuera tía, me gustaría un hombre como él'. Tiene, tiene que tener su lado gay desarrollado, porque tiene muy buen ojo para los hombres. Y porque los dos amamos a Miguel Bosé, y deliramos con su versión setentera.
Y al final más caminata, lluvia, y fotos. Y cena en un vegetariano. Sorpresa Manchega que sospecho no se repetirá. Parecía un Mc Donald's verde. Olvídense de la slow life, slow food y la reconcha de tu madre. Nena me estás estresando. No me podés traer una ensalada griega, arroz bismati, lasagna de espárragos y calabacín y unas espinacas con crema TODO JUNTO. No entendiste nada, sos una retardada mental y merecés trabajar en Alpargatas de la Rotonda de Echeverría.
Día 3: por las calles de Madrid II, con la participación especial de Carmen Flores
Mañana de discusión. No entiendo por qué la mitad de las veces que viajo con El Manchego discutimos a muerte. Hasta odiarnos-no te quiero más- llego a Murcia y no me ves más el pelo. En junio del año pasado sucedió lo mismo en Barna. Y es loco, estamos abrazados en un semáforo y a los 3 minutos nos odiamos. Y nos decimos de todo. Y encima lloro. Y no puedo evitarlo. Pero vemos las fotos del neorrealismo italiano en el Centro Cultural de la Villa de Plaza Colón y ya está, nos queremos, las tormentas son así, qué linda que estás mona, lo siento, no, yo lo siento más.
Y mirar fotos en blanco y negro y saber que quermos viajar a ese Nápoles o discutimos sobre el campo castellano y el campo del sur italiano, la pobreza rural hasta bien entrados los '60, fascismos de acá y de allá y discutir si uno y otro realmente se comían ese sapo o si sólo lo usaban de propaganda.
Y seguir viendo fotos, caminar más, llegar hasta bien arriba de la Castellana, cruzarnos a todos los del Madrid, El Manchego queriéndose quedar a ver el partido, pobrecito. Y ya es la hora. Es la hora de volver y no no no no no. No me cortes el fin de semana, que apenas si estoy descansada, lejos de todo y de todos, desconexión total, pero ya hay que volver.
Bondi otra vez, sandwiches, porque al final ayer nos patinamos todo y hoy toca austeridad. Pero qué buen pan con jamón serrano, el diario del domingo, y charlar y reírnos. Hablar de vacaciones de cuando éramos chicos. De Gandía a Punta del Este en un tris. Jugar al ping-pong y reírnos de las costumbres veraniegas de las respectivas familias. Y ya empezar a delirar con nuestras vacaciones. Que ya vienen. Y comienzo a sospechar que si no fuera por el bendito sustento que tenemos que ganarnos, la moral protestante que a veces invade nuestros ateos cerebros y el chamullo burgués de 'trabajar es un derecho' y 'el trabajo dignifica', nosotros seríamos dos vagabundos. De acá para allá. Lástima que nadie quiera financiar nuestro estilo de vida. Bueno, nadie no, que el BBVA me acaba de llamar ofreciéndome un préstamo de €15.00. Estamos todos loscos, pero a que me lo engancho, me compro algo en Moreré y premaneceré prófuga de los bancos de por vida.
Salir corrindo del trabajo, 39º en el aire. Preparar todo rápido, porque si trasnochas, calavera no chilla y el bolso hay que hacerlo diez minutos antes de salir.
Underwear, checked. Remeras para El Manchego, checked. Cosas del baño, checked.
No olvidarme la placa del bruxismo, acnoxin, cremas.
Zapatitos para ir linda por las noches (plateados o dorados? plateados o dorados?), checked. Agua bien fría para el camino, checked. Comida poara el bondi, checked. Libros de los 2.
Taxi, correr, esperar, derretirse. Oh miracolo. Los asientso tienen bastante espacio para el 1,80. Me como una empanada de atún leyendo el diario. 30 años de democracia en España, edición del viernes con los estrenos del cine (y todas las películas buenas que nunca van a poner en Murcia) y el diario alcanza para cubrir Murcia-Madrid, paradas incluídas. Y Clarín que no alcanza ni para ir al campo (30'). En fin. Que cómo me gusta leer el diario. Tendría que comprarlo todos los días. Pero después no me podría dormir pensando en el calentamiento global, Kioto, Irak, las pateras.
Llegamos, metro, caminata. Qué linda está Madrid.
Ducha, ropita linda y dar un vueltín. De Fuencarral a la Plaza de Oriente. Pantalla gigante y ópera para los que nos quedamos afuera del Teatro Real. Noche fresca, con gente, mucha gente.
Hamburguesa casera y papas en tacos en La Viga de la calle San Vicente Ferrer. El viejo de siempre nos hace unos sandwiches mortales, las papas estan geniales y 'su señora' es un encanto. Y ese pelo violeta-rojizo. Pone Dire Straits y baila al ritmo de Sultans of Swing. Es un capo. Y más vueltines, y a dormir acucharados porque está más fresco que en Murcia y hay que aprovecharlo.
Día 2: por las Calles de Madrid (pero sin Luis Aguilé)
Somos dos marmotas, ni PhotoEspaña nos saca de la cama. Después de una mini sesión de shopping por Malasaña (Manchego el consumista sos vos, sabelo), desayuno en La Mallorquina de la Plaza del Sol. Qué gloria, esas mesitas de mil años, el office que debe tener unas 39 capas de pintura y los manteles azules. Té y café con leche, palmera de chocolate, bayonesa de cabellos de ángel (una especie de factura de hojaldre con calabaza confitada dentro) y empanada de bonito (ya estábamos empalagados).
Llueve, pero nada nos detiene (gracias a nuestro paraguas de El Corte Inglés, malditos estafadores). Vemos las muestras de 'europeos e hispanoamericanos' (título vago si lo hay), Raymond Depardon, Sylvia Plachy y varias más . Terminamos comiendo en la plaza 2 de mayo. Pizza. Con un perro al lado que casi me llevo a casa. Lo mismo al dueño. Qué bueno que estás pibe y yo sin poder mirarte fijo.
Más fotos, Café Central, otro lindo en la mesa de al lado, pero esta vez lo vió El Manchego, que automáticamente me lanza un 'Si fuera tía, me gustaría un hombre como él'. Tiene, tiene que tener su lado gay desarrollado, porque tiene muy buen ojo para los hombres. Y porque los dos amamos a Miguel Bosé, y deliramos con su versión setentera.
Y al final más caminata, lluvia, y fotos. Y cena en un vegetariano. Sorpresa Manchega que sospecho no se repetirá. Parecía un Mc Donald's verde. Olvídense de la slow life, slow food y la reconcha de tu madre. Nena me estás estresando. No me podés traer una ensalada griega, arroz bismati, lasagna de espárragos y calabacín y unas espinacas con crema TODO JUNTO. No entendiste nada, sos una retardada mental y merecés trabajar en Alpargatas de la Rotonda de Echeverría.
Día 3: por las calles de Madrid II, con la participación especial de Carmen Flores
Mañana de discusión. No entiendo por qué la mitad de las veces que viajo con El Manchego discutimos a muerte. Hasta odiarnos-no te quiero más- llego a Murcia y no me ves más el pelo. En junio del año pasado sucedió lo mismo en Barna. Y es loco, estamos abrazados en un semáforo y a los 3 minutos nos odiamos. Y nos decimos de todo. Y encima lloro. Y no puedo evitarlo. Pero vemos las fotos del neorrealismo italiano en el Centro Cultural de la Villa de Plaza Colón y ya está, nos queremos, las tormentas son así, qué linda que estás mona, lo siento, no, yo lo siento más.
Y mirar fotos en blanco y negro y saber que quermos viajar a ese Nápoles o discutimos sobre el campo castellano y el campo del sur italiano, la pobreza rural hasta bien entrados los '60, fascismos de acá y de allá y discutir si uno y otro realmente se comían ese sapo o si sólo lo usaban de propaganda.
Y seguir viendo fotos, caminar más, llegar hasta bien arriba de la Castellana, cruzarnos a todos los del Madrid, El Manchego queriéndose quedar a ver el partido, pobrecito. Y ya es la hora. Es la hora de volver y no no no no no. No me cortes el fin de semana, que apenas si estoy descansada, lejos de todo y de todos, desconexión total, pero ya hay que volver.
Bondi otra vez, sandwiches, porque al final ayer nos patinamos todo y hoy toca austeridad. Pero qué buen pan con jamón serrano, el diario del domingo, y charlar y reírnos. Hablar de vacaciones de cuando éramos chicos. De Gandía a Punta del Este en un tris. Jugar al ping-pong y reírnos de las costumbres veraniegas de las respectivas familias. Y ya empezar a delirar con nuestras vacaciones. Que ya vienen. Y comienzo a sospechar que si no fuera por el bendito sustento que tenemos que ganarnos, la moral protestante que a veces invade nuestros ateos cerebros y el chamullo burgués de 'trabajar es un derecho' y 'el trabajo dignifica', nosotros seríamos dos vagabundos. De acá para allá. Lástima que nadie quiera financiar nuestro estilo de vida. Bueno, nadie no, que el BBVA me acaba de llamar ofreciéndome un préstamo de €15.00. Estamos todos loscos, pero a que me lo engancho, me compro algo en Moreré y premaneceré prófuga de los bancos de por vida.


7 comentarios:
guau girl. que finde intenso!.
una pregunta: vos 1.80?
si, yo 1.80
y fue un finde intenso. no nos faltó nada. bueno, a lo mejor un par de palmeras de chocolate para el viaje de vuelta.
Querida salgado, no te preocupes, discutir en un viaje no es cuestión que solo a vos competa.
Obviamente no lo contaré porque seguro será relato de etcheverria en un próximo encuentro.Con cariño
Tixi (seguro la razón es tuya, pero uno a veces debe aflojar)
que lindo respiro se nos tomaron ...
Eso si que es cortar la rutina (zeo envidia, pero desde 7 diasde encierro en gripe porteña, imaginese...)
Con respecto a las discusiones en los trips, creo que es rerede diván el tema. Pienso que todos nos autoboicoteamos y en lugar de ... elegimos enfrentar, y si ahondamos un poquito más hacia lo metafísico...ni le digo!
ZEO= ZERO
oh.. qué ganas de volver a Madrid en veranito... sana envidia.
tixi: este es manchego, pero puede ser tan cabeza dura como echeverria. igual todo bien, porq se arreglo, aunq me jode un huevo esas discusiones fuera de casa. como que no da ni ahi joder las unicas 48hs que tenemos fuera-solos-en-madrid con una discusión bizantina. ah, y ESPERO ANSIOSA relato etcheverriano.
rochie: bueno, a mi la gripe me toco en enero (suena raro, lo se), asi q ahora me toca esto. ya se que es un bajon estar con gripe y esas cosas, pero yo aprovecho para leer, ver chimentos ('programas del corazón'), leer revistas tontas y comer muchos dulces. no es taaaaaaaan malo.
ana: madrid estaba increíble. me quede con ganas de mucho más. habrá que volver, pero en septiembre, que ya estos días el calor es mortal.
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