miércoles, junio 27, 2007

Paso a paso (dixit Mostaza)

Primer mes: como bola sin manija
- 'mi casa es tu casa' se convierte en el mantra de la recién llegada
- todo lo que podía salir mal sale peor,mucho peor
- la ciudad puede convertirse en un lugar hostil, sobre todo si es invierno
- la guita se va rápido, muy rápido, y mejor no hacer el cálculo mental euros-pesos
- la cabeza dura no nos deja llorar, extrañar, tener un momento de debilidad: el nuestro es un estado de alerta permanente (unagui, diría ross geller)
- el primer mes puede durar de 30 a 40 días; el tiempo se convierte en algo completamente relativo (1)
- mails menirosos: mami, está todo bien; a los amigos sí les podemos decir que no sabemos qué carajo estamos haciendo; al analista le mandamos mails llenos de dudas

(1) el concepto 'primer mes' ha sido definido por el Sr. Juani Moreno, quien me dijo 'todo va a ir para la mierda hasta que pase un mes'. Mi mes duró exactamente 30 días.

Segundo mes: easy, easy
- ansiedad por encontrar el propio lugar: depto, laburo, amigos, familia expósita
- primer trabajo, muy por debajo de nuestras expectativas, experiencia y formación
- todo se rige por redes: trabajos, depto para vivir, salidas, chicos, nuevos amigos
- la decisión de estar o no estar, quedarse o ponerse fechas límite por lo general se formula en este momento
- primeros chicos, qué encantadores. Todos son polvos potenciales (una amiga me decía 'los primeros meses cogés más que nunca en tu vida', aunque a mí no se me dio tan bien como a ella)
- todavía hay que descifrar códigos, palabras, rutinas, costumbres
- no dormimos dos noches seguidas en la misma cama
- imprescindibles mapas, rutas de bus, metro etc. en la cartera de la dama y el bolsillo del caballero; también es imporante el cepillo de dientes y la ropa interior limpia
- todas nuetsras cosas pueden estar repartidas en varias casas y/o deptos. laburo, autos, etc.
- los mails empiezan a ser menos mentirosos; a los amigos sí les podemos decir la posta; al analista le contamos la cruda verdad con pelos y señales

Tercer mes (2): ya estamos acá
- si estamos solos, es momento de salir mucho; si ya estamos con alguien, nunca sabemos dónde vamos a dormir, así que vivimos con el bolso a cuestas
- con los nervios de la mudanza, el stress, y la ansiedad probablemente tengamos un Gran Atraso
- nos hacemos amigos de gente con la que nunca hubiéramos tenido una conversación, ya que en estos momentos es más importante la buena gente que la gente interesante
- ya no calculamos qué hora es allá, ya no pensamos qué estarán haciendo
- no tenemos heladera ni alacena standard: abundan las infusiones, el agua mineral, las galletitas, las manzanas y el chocolate
- si con la ansiedad de los 2 primeros meses bajamos como 4kg (yo), es probable que los recuperemos ampliamente una vez que nos relajemos
- leemos mucho, miramos mucho, preguntamos mucho
- si no lo encontramos, nos buscamos al 'chico que nos gusta': puede ser amigo, conocido, amigo de amigo. Necesitamos esa sensación de mariposas y de alegría para llenar ratos libres de amigas de toda la vida
- mails alegres, 100% auténticos; abundan los relatos detallados; al analista le contamos lo bien que va todo

(2) el tercer mes se define con un trabajo fijo

De dónde soy? de acá (whatever that means)
- llegamos al punto que llamamos 'casa' a un departamento compartido e invariablemente desordenado
- y 'nuestro teléfono' es un móvil
- no reconocemos muchas de nuestras rutinas: comemos a las 4pm, ya no soñamos con hacer tae-bo con el gordo, no tomamos el té a las 5
- no tenemos biblioteca: lo libros y revistas se apilan caóticamente en los rincones (culpar a compactos anagrama a € 8: laburo menos de 2 horas y me compro un libro, eso en argentina no me pasaba)
- con nuestro primer sueldo compramos compulsivamente regalos a todos los que nos dieron una mano el primer mes. obvio que quebramos, pero qué lindo vestido le compramos a K
- la vida nómade tiene su gustito. lo probamos, nos gusta. la adrenalina está buena. El instinto de supervivencia le gana a todo y nos damos cuenta de que (una vez más) podemos vivir donde queramos. Ahora estamos acá, después quién sabe. Pero está bueno no saberlo
- los mails ya no son cataratas de 'historias de vida'; al analista le escribimos cada vez menos

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