Y me crucé a El Manchego
Porque soy como La Chiqui, me debo a mi público.
Derrotada y el plan looser acepté la invitación de mi amigo C y su novia para ir al cine. Era domingo 16 de enero y ya estaba oscuro. Esa tarde habíamos estado haciendo mi CV para comenzar la búsqueda y captura urgente de trabajo porque la situación comenzaba a ser bastante desesperada. Buscaba una excusa para tomar una decisión. No importaba cuál, pero costaba decidirse. Acá/Allá (aquí/allí), Si/No, Valiente/Cobarde, o dedicarse a la prostitución en zapatillas Puma.
Entonces mañana es otro día, y nos vamos al cine a ver la última de Ken Loach (elegida por el desconocido amigo de C). Llego y en el tumulto lo veo. Lo veo pero no retengo la información. Veo una barba de días, veo ojos azules. Veo pelo oscuro con algunas canas. Escucho un acento fuerte, diferente al de mis nuevos amigos huertanos. Entramos, ya está oscuro. La película no es muy buena, pero me distrae. A la salida vamos a comer una pizza de parados y ya lo veo mejor. Me gusta físicamente, pero me gusta más cómo me habla. Como *Imanol Arias*, le dije a mi amiga Indi después. Y yo amaba a Ladislao, entonces cómo me voy a resistir. Comemos pizza en la vereda, y después nos vamos a un pub. Ahí se suma más gente, pero nos sentamos en un box, estratégicamente juntos. Yo en el rincón contra la ventana y él al lado mío. Estudió matemáticas en Valladolid, pero no terminó; trabaja en la Universidad, aunque sospecha que cualquier día de estos se dan cuenta de que no tiene la más puta idea de lo que hace y lo echan. Le gusta leer, ir al cine y fantasea con viajar por Latinoamérica. Hablamos de Arlt, Buenos Aires e historia argentina. No puede creer que estudié Historia y que sea ‘normal’. Le gustan mis zapatillas, dice, aunque semanas después confesó que no entendía cómo se enamoró de mí con ese abrigo horrendo y los Levis’ con las botamangas arremangadas. Pero esas cosas pasan,y esa noche nos reímos, charlamos, y por primera vez en 4 semanas ya no me sentí triste. Mi amigo C quería dormir con su chica en el depto donde yo estaba parando y como había una sola cama me ubicó con alguno de sus amigos. Luis vivía en un monoambiente que estaba muy desordenado, dijo. El Manchego vivía con su hermana y su cuñado en una casa grande, y tenían una cama extra. No pregunten cómo, pero a las 3 horas de conocerlo me fui a dormir a la cama del chico más lindo. Él durmió con su sobrino, pero nos quedamos charlando y tomando Nesquik hasta tarde. Al día siguiente trataba de recordar su cara y no podía, sólo tenía una sensación rara de cómo me miraba, cómo hablaba, cuánto me había gustado. Con eso me alcanzaba.
Derrotada y el plan looser acepté la invitación de mi amigo C y su novia para ir al cine. Era domingo 16 de enero y ya estaba oscuro. Esa tarde habíamos estado haciendo mi CV para comenzar la búsqueda y captura urgente de trabajo porque la situación comenzaba a ser bastante desesperada. Buscaba una excusa para tomar una decisión. No importaba cuál, pero costaba decidirse. Acá/Allá (aquí/allí), Si/No, Valiente/Cobarde, o dedicarse a la prostitución en zapatillas Puma.
Entonces mañana es otro día, y nos vamos al cine a ver la última de Ken Loach (elegida por el desconocido amigo de C). Llego y en el tumulto lo veo. Lo veo pero no retengo la información. Veo una barba de días, veo ojos azules. Veo pelo oscuro con algunas canas. Escucho un acento fuerte, diferente al de mis nuevos amigos huertanos. Entramos, ya está oscuro. La película no es muy buena, pero me distrae. A la salida vamos a comer una pizza de parados y ya lo veo mejor. Me gusta físicamente, pero me gusta más cómo me habla. Como *Imanol Arias*, le dije a mi amiga Indi después. Y yo amaba a Ladislao, entonces cómo me voy a resistir. Comemos pizza en la vereda, y después nos vamos a un pub. Ahí se suma más gente, pero nos sentamos en un box, estratégicamente juntos. Yo en el rincón contra la ventana y él al lado mío. Estudió matemáticas en Valladolid, pero no terminó; trabaja en la Universidad, aunque sospecha que cualquier día de estos se dan cuenta de que no tiene la más puta idea de lo que hace y lo echan. Le gusta leer, ir al cine y fantasea con viajar por Latinoamérica. Hablamos de Arlt, Buenos Aires e historia argentina. No puede creer que estudié Historia y que sea ‘normal’. Le gustan mis zapatillas, dice, aunque semanas después confesó que no entendía cómo se enamoró de mí con ese abrigo horrendo y los Levis’ con las botamangas arremangadas. Pero esas cosas pasan,y esa noche nos reímos, charlamos, y por primera vez en 4 semanas ya no me sentí triste. Mi amigo C quería dormir con su chica en el depto donde yo estaba parando y como había una sola cama me ubicó con alguno de sus amigos. Luis vivía en un monoambiente que estaba muy desordenado, dijo. El Manchego vivía con su hermana y su cuñado en una casa grande, y tenían una cama extra. No pregunten cómo, pero a las 3 horas de conocerlo me fui a dormir a la cama del chico más lindo. Él durmió con su sobrino, pero nos quedamos charlando y tomando Nesquik hasta tarde. Al día siguiente trataba de recordar su cara y no podía, sólo tenía una sensación rara de cómo me miraba, cómo hablaba, cuánto me había gustado. Con eso me alcanzaba.


12 comentarios:
listo Maggie!
con este final a esas 4 semanas para el olvido (o el recuerdo) alcanza!!!
Y cada vez queremos más al Manchego desde la blogósfera!!
QUÉ LINDO LO CONTASTE! Viva el Manchego y viva las charlas trasnochadas.
Ana: dios, juro que mientras pasaba todo pensaba que en cualquier momento me iba a caer de la cama de la casa de mis padres en LP. Onda, *esto no me puede estar pasando a mí*!
Laura: viva viva viva, aunque ahora trasnochamos menos y sólo porque nos colgamos viendo muchos capítulos de Los Soprano. La vida del proletario (con muletas) a veces es agotadora.
Anda la osa, que lindo post se mando mi hermanita!
Ya conocía la historia pero siempre me gusta leerla/escucharla, sobretodo si viene tan bien contada!
Un beso grande hermanita, y suerte en la cuba de fidel!
Ah, vaa estar el signore nacho, así que por ahí te encontrás con el.
Besos!
el neno
Neno: dónde esta Il Signore Nacho? tenés su dirección o teléfono? o va a estar de vacaciones? lo único que me falta es encontrarlo tomando mojitos por ahí.
beso!
mag
aaai plis
plis
manchego rules
y vos ruleas mas que el
(era horrible el tapado que usabas?)
Y ahora tenemos manchego para rato.
Ainnnnnnnnnnnnssss, que bonito!
Conz: El manchego es el Rey del Rulemán, jajaj. Y si, el tapado era medio feito. En realidad era una campera larga negra medio acolchada, medio deforme.
Montse: tenemos Manchego para rato, si no se me planta en Cuba con sus muletas y se niega a volver.
Y re-bonito. A veces lo pienso y creo que vi una película de Meg Ryan, no que fue *mi historia de vida*.
esa campera era mia!
lo mejor fue que sali ganando porque para cuando me di cuenta de la falta, venía mi cumple y exigi 2 regalos por ser mi mama la complice... jajaja
meme
Los hombres con canas incipientes me pueden.
Sabe que yo me perdí qué le pasó al Manchego para estar tanto tiempo con muletas?
saludos
Me encantò tu relato, era como leer un buen, buen libro...tanto que uno se enamora de la historia de los protagonistas. Muy lindo tu amor hacia el...me encanto.
Te leo.bye
segui escribiendo.
s´il te plait
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