Si alguien más viene con el cuento de 'necesitás más espacio' con el tema bichobola empiezo a repartir patadas karatekas. No quiero cambiar, me niego. Primero me sacan la golfeta tres puertas por uno familiar en el que me siento volando el startrek (sp?) y que ya se ligó las primeras marcas de guerra sin haber cumplido la semana en casa. Después recibo llamado anunciando tenemos piso nuevo de tres dormitorios que tenemos que ocupar el 1/11. El uno de noviembre es en cuatro días. CUATRO, loco, gimme a break. Todo adornado con promesas de ventanales en cada habitación (cosa que resultó cierta), living amplio (ídem), y muebles lindos (no tan lindos, lo único que me gusta son los los armarios empotrados y el mueble escandinavo de los años '50 que tenemos en la entrada). Yo quiero mi depto mínimo, lleno de libros, con mi ventana a la plaza peatonal y con todo estrategicamente ordenado. Donde me levanto de noche sin prender la luz y no me choco con las cosas -¿cuánto tendrá que pasar para que lo haga en otro lugar?
Desde que llegué el martes a las 11.30pm estoy atrapada en el vértigo médico- departamento nuevo- vuelta al trabajo (porque hay que pagar todo, claro)- auto demasiado fancy para mí- agotamiento propio de una semana fuera y sin mi cama. Ah, y bichobola que se porta genial pero que me tiene muerta de hambre y agotada. Nunca pensé que pudiera estar tan cansada, tanto que ni siquiera me molesto en dormir siesta porque sé que eso hace que el día definitivamente se vaya a la mierda -he comprobado y vuelto a comprobar que después de una siesta de dos horas soy una persona Horrible. Ah, y El Manchego sigue con sus clases por la tarde, llega a casa demasiado tarde como para hacer nada de nada (y no hablo de sexo, sólo de vivir con otra persona), cuando no tiene que quedarse a dormir en casa de su hermana en los suburbios porque mi cuñado está fuera por trabajo. Y quiero llorar, y quejarme y ser cruel pero se que no puedo porque no.
En fin.
Más hija de la pavota que nunca.
Y todo porque no voy a terapia hace más de un mes. Así no hay psique que aguante. Evidentemente.
Desde que llegué el martes a las 11.30pm estoy atrapada en el vértigo médico- departamento nuevo- vuelta al trabajo (porque hay que pagar todo, claro)- auto demasiado fancy para mí- agotamiento propio de una semana fuera y sin mi cama. Ah, y bichobola que se porta genial pero que me tiene muerta de hambre y agotada. Nunca pensé que pudiera estar tan cansada, tanto que ni siquiera me molesto en dormir siesta porque sé que eso hace que el día definitivamente se vaya a la mierda -he comprobado y vuelto a comprobar que después de una siesta de dos horas soy una persona Horrible. Ah, y El Manchego sigue con sus clases por la tarde, llega a casa demasiado tarde como para hacer nada de nada (y no hablo de sexo, sólo de vivir con otra persona), cuando no tiene que quedarse a dormir en casa de su hermana en los suburbios porque mi cuñado está fuera por trabajo. Y quiero llorar, y quejarme y ser cruel pero se que no puedo porque no.
En fin.
Más hija de la pavota que nunca.
Y todo porque no voy a terapia hace más de un mes. Así no hay psique que aguante. Evidentemente.


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio