Como la osa... pero hermosa
No, no estoy hibernando, aunque las temperaturas de Villarrobledo invitan a la cama, la almohada y el chocolate caliente.
Este fin de semana estuvimos en el pueblo de El Manchego, haciendo vida familiar 'de abuelas', fútbol en la plaza con sobrinos propios y ajenos, footing en el pinar, siestas y comida rica.
El viernes arrancamos durmiendo, porque la semana fue francamente mortal. La verdad es que necesitaba estar en la cama babeándome durante 12 horas, no puedo creer que hace tanto tiempo que no lo hacía. Desde el jueves, para ser más exactos.
El sábado estuvo más relajado, fuimos a correr al pinar por la mañana, comimos en casa una SEÑORA tortilla de papas y siestorreamos, hasta que el sobrino-único-por-unos-días-más-y-presintiendo-el-final-de-su-reinado nos despertó con sus alaridos. Así que a patear el fúlbo a la plaza para que se cansara. Y así hasta la noche. Cena de grandes, en un bar muy lindo, comimos genial, la verdad es que íbamos con 0 expectativas, pero el milhojas de berenjena con foie no decepcionó, la ensalada caliente de rúcula con queso provolone y jamón tampoco y la compañía estuvo muy bien. Trasnoche de El Manchego de hombres solos (y con ansias de sangre joven) y camuchi para Mágica, que se caía de sueño.
El domingo arriba bien temprano para desayunar con Tomasete y correr con Shaggy en el pinar, comida con abuelas manchegas (cocinó el muchacho, que se levantó tarde y tenía un careto... pero su merluza a la sidra no decepcionó y mi ensalada de verdes, pera, nueces caramelizadas y queso de cabra quedó muy buena) y después taza-taza, de nuevo a Murcia.
Ahora que lo pienso... menos mal que corrí los dos días, porque sino me volvía hecha una bola!
Sorprendentemente, anoche me dormí a las 12, aunque me pasé 2 días como una marmota.
Este fin de semana estuvimos en el pueblo de El Manchego, haciendo vida familiar 'de abuelas', fútbol en la plaza con sobrinos propios y ajenos, footing en el pinar, siestas y comida rica.
El viernes arrancamos durmiendo, porque la semana fue francamente mortal. La verdad es que necesitaba estar en la cama babeándome durante 12 horas, no puedo creer que hace tanto tiempo que no lo hacía. Desde el jueves, para ser más exactos.
El sábado estuvo más relajado, fuimos a correr al pinar por la mañana, comimos en casa una SEÑORA tortilla de papas y siestorreamos, hasta que el sobrino-único-por-unos-días-más-y-presintiendo-el-final-de-su-reinado nos despertó con sus alaridos. Así que a patear el fúlbo a la plaza para que se cansara. Y así hasta la noche. Cena de grandes, en un bar muy lindo, comimos genial, la verdad es que íbamos con 0 expectativas, pero el milhojas de berenjena con foie no decepcionó, la ensalada caliente de rúcula con queso provolone y jamón tampoco y la compañía estuvo muy bien. Trasnoche de El Manchego de hombres solos (y con ansias de sangre joven) y camuchi para Mágica, que se caía de sueño.
El domingo arriba bien temprano para desayunar con Tomasete y correr con Shaggy en el pinar, comida con abuelas manchegas (cocinó el muchacho, que se levantó tarde y tenía un careto... pero su merluza a la sidra no decepcionó y mi ensalada de verdes, pera, nueces caramelizadas y queso de cabra quedó muy buena) y después taza-taza, de nuevo a Murcia.
Ahora que lo pienso... menos mal que corrí los dos días, porque sino me volvía hecha una bola!
Sorprendentemente, anoche me dormí a las 12, aunque me pasé 2 días como una marmota.


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