viernes, enero 23, 2009

Entre otras cosas

Debería considerar seriamente el tema Orden.

Mi casa es un caos que se aplaca considerablemente cada 15 días, pero que no admite la disciplina diaria. Cada tanto (sólo muy de vez en cuando) el caos contempla la posibilidad de ser clasificado, ordenado, organizado, sólo para resultar en un caos sistematizado, sort to speak.

Pero después miro mi cuerpo, y también encuentro caos.
No tengo tiempo de nada digo.
“Hay que” arreglarse un poco el pelo, ponerle onda al playmobil crecido; aprender a depilarse las cejas, para no quedar ni muy muy finitas que me hacen cara de pastel ni tan tan Madonna circa 1983; usar más seguido las cremas que tan linda me dejan la piel; revolver el placard, inventar nuevos equipetes invernales con lo que hay; ir a correr, ya se alargan los días, se acaban las excusas, y no entiendo por qué gustándome tanto me cuesta tanto volver a arrancar. La mala predisposición a la vida en invierno. En general. Estos días.
A veces quiero creer que me puedo levantar a la mañana para ir a correr antes de ir a trabajar. La clave sería quiero creer.
O ya en las mínimas, levantarme para hacer unas SuryaNamaskara y después ducharme más alegre, más optimista, más agradecida por el día que comienza.

Después caigo que es prácticamente imposible llevar a la práctica este tipo de iniciativas bienintencionadas: nunca me acuesto antes de las 11.30pm, soy una persona completamente noctámbula, y si por mí fuera viviría de 11pm a 4am. Me resulta imposible coordinar ningún movimiento antes del mediodía (léase, ir a correr a las 7am representa un claro atentado contra mi integridad física) y me gusta achucharme con El Manchego 10 minutos más cuando suena el despertador, hasta que sé-que-me-tengo-que-levantar-porque-sino-llego-después-que-mi-jefe-y-está-ortivado-toda-la-mañana.

Aunque tengo claro que el desorden del cuerpo es más de adentro que de afuera.

Y así sigue el círculo, mañanas espantosas, que nunca arrancan bien. Y así es imposible ordenar nada. No hay paciencia ni actitud ni nada.



Y el Word cambia ortivado por ortigado. Encima eso.

5 comentarios:

Blogger Laura Pintos ha dicho...

Jaaaa. Bueno, yo soy bastante ordenada y eso también me preocupa. Ningún extremo es bueno, dicen por ahí. Cambiá lo de correr a la noche, no se puede ir contra el ritmo natural del cuerpo. Yo los saludetes al sol me los debo desde hace mil. Me gustaría empezar así el día, pero siempre lo hago corriendo, pensando (tarde) en lo que me hubiera gustado ponerme o agregarme al look y deseando haber tenido esos minutos para arreglar la melena. En fin.

2:08 p. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

En fin (por acá tambien).

besos,

8:26 a. m.  
Blogger Pilikina ha dicho...

Que vida más dura!
Te entiendo perfectamente, yo que soy totalmente flor de noche, que no soy capaz de acostarme antes de la "1.30" y que me voy a trabajar habiendo dormido un máximo de 5 h.
Y no escarmiento, al día siguiente me vuelvo a acostar a las tantas de nuevo, asi que me estoy tomando un complejo vitaminico porque no tengo ganas ni de moverme. Hasta que llega el viernes, claro y me olvido de todo.

11:41 p. m.  
Blogger Maggie ha dicho...

yo no se qué hago, los días cada día son más cortos. o yo los lleno de cosas para no pensar.

y sé que es el invierno, porque el calorcito me llena de pilas y alegría.

10:50 a. m.  
Blogger perica ha dicho...

juaaaaaaaaaaaaaaaaa yo creo que el 95 por ciento de los mortales, planeamos hacer gimnasia de 7 a 8.
sólo el 5 lo logra. y son detestables.

1:46 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio