Hostinský
Lukas ya está en la Huerta, beep beep, soy yo, si, soy un peligro al volante, pero bueno, es lo que hay.
Vamos a casa, lo instalo. Salimos a caminar un rato, la espalda me mata pero la alegría puede más. Santo Domingo, Trapería, Catedral. Nos encontramos con El Manchego, y muero de la risa con el diálogo checo-manchego. Se entienden, se ríen, hablan, se ríen más.
Vamos a casa de cuñados, interactuamos con suegros y después de todas las recomendaciones del caso (se van a Londres y están con ataque de pánico) y varios trozos de bizcocho de chocolate y oliva, salimos rápidamente rumbo al Zarandona. El hambre aprieta, y Lukas, como un gran danés, necesita mucha comida.
Después de la sobrasada con queso, morcillas, sangre frita, chapinas, lengua al horno con romero y ensaladilla (si, un menú no apto para espíritus delicados), nos vamos a casa. Ellos toman wisky y juegan al ajedrez. No sé ya en qué idioma hablan, pero supongo que tablero y copas de por medio no hay problema. Yo caigo rendida, relajante, almohadilla térmica, Zelda, té verde. Los escucho reírse fuerte y ya no sé ni donde estoy.
Vamos a casa, lo instalo. Salimos a caminar un rato, la espalda me mata pero la alegría puede más. Santo Domingo, Trapería, Catedral. Nos encontramos con El Manchego, y muero de la risa con el diálogo checo-manchego. Se entienden, se ríen, hablan, se ríen más.
Vamos a casa de cuñados, interactuamos con suegros y después de todas las recomendaciones del caso (se van a Londres y están con ataque de pánico) y varios trozos de bizcocho de chocolate y oliva, salimos rápidamente rumbo al Zarandona. El hambre aprieta, y Lukas, como un gran danés, necesita mucha comida.
Después de la sobrasada con queso, morcillas, sangre frita, chapinas, lengua al horno con romero y ensaladilla (si, un menú no apto para espíritus delicados), nos vamos a casa. Ellos toman wisky y juegan al ajedrez. No sé ya en qué idioma hablan, pero supongo que tablero y copas de por medio no hay problema. Yo caigo rendida, relajante, almohadilla térmica, Zelda, té verde. Los escucho reírse fuerte y ya no sé ni donde estoy.


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