Aún a medio instalar -falta pintar la habitación de la cría, colgar los cuadros y espejos, ordenar, básicamente. Aún con dos fiestas por pasar y las vacaciones se hacen cortas con tanta interrupción.
Intento hacer las cosas que tengo que hacer sí o sí, esas que no puedo delegar ni hacerme la boluda, pero me pesa la obligación. Cosas que no me interesan en lo más mínimo como anidar, lavar, coser y cantar parecen ineludibles para tantos que a veces me confundo. Sobre todo lavar toda la ropa rosa que me dejaron y que ayer me hicieron salir desesperada a buscar algo que no hiciera ver a la cría como una galletita merengada. Nico me lanzó un niña merengue y me jodió la tarde. El problema es que todo el mundo parece creer que sí, las niñas deben vestirse de rosa. No hay otro color: celeste para niños, rosa para niñas. Es una obviedad lo que estoy diciendo, pero creo que el tema me pega más -ya no es cuestión de avivar a mis alumnas, tan pasivas ellas algunas veces. Cuando volví a casa El Manchego se rió un rato de mi frustración, sobre todo cuando le sentencié el futuro camino profesional de la cría: princesa ñoña o putilla -según los modelitos que me deleitaron la tarde: llenos de moños, volados y florcitas rosas siempre rosas, o glitter para todas. Yo estaba dispuesta a gastar mis chirolas y lo único que traje son dos camisetas blancas: evidentemente la cría está condenada a vestirse como la madre. Si hoy salgo sé que volveré con otras dos camisetas blancas, porque es lo único que me sale. Un fracaso de estilista (infantil, esta vez) para variar.
Intenté innovar con el pelo, cansada de ese largo indefinido hasta que llegue por los hombros, y parezco la Señorita Rotenmeyer pasada de postres.
Intento hacer las cosas que tengo que hacer sí o sí, esas que no puedo delegar ni hacerme la boluda, pero me pesa la obligación. Cosas que no me interesan en lo más mínimo como anidar, lavar, coser y cantar parecen ineludibles para tantos que a veces me confundo. Sobre todo lavar toda la ropa rosa que me dejaron y que ayer me hicieron salir desesperada a buscar algo que no hiciera ver a la cría como una galletita merengada. Nico me lanzó un niña merengue y me jodió la tarde. El problema es que todo el mundo parece creer que sí, las niñas deben vestirse de rosa. No hay otro color: celeste para niños, rosa para niñas. Es una obviedad lo que estoy diciendo, pero creo que el tema me pega más -ya no es cuestión de avivar a mis alumnas, tan pasivas ellas algunas veces. Cuando volví a casa El Manchego se rió un rato de mi frustración, sobre todo cuando le sentencié el futuro camino profesional de la cría: princesa ñoña o putilla -según los modelitos que me deleitaron la tarde: llenos de moños, volados y florcitas rosas siempre rosas, o glitter para todas. Yo estaba dispuesta a gastar mis chirolas y lo único que traje son dos camisetas blancas: evidentemente la cría está condenada a vestirse como la madre. Si hoy salgo sé que volveré con otras dos camisetas blancas, porque es lo único que me sale. Un fracaso de estilista (infantil, esta vez) para variar.
Intenté innovar con el pelo, cansada de ese largo indefinido hasta que llegue por los hombros, y parezco la Señorita Rotenmeyer pasada de postres.


4 comentarios:
Yo no me preocuparía demasiado con el rosa. A mi jamás me vistieron de rosa, siempre fui una varonera, tuve camiones y transformers, y así y todo, soy LO MÁS cursi que hay. Y este año corro la San Silvestre por primera vez en mi vida (de hecho es la primera carrera que voy a correr ever) y en la que tradicionalmente la gente se disfraza para correr, y ¿sabés de qué me voy a disfrazar yo? tutú rosa y diadema, porque ya está bien y por una vez, por ésta vez, quiero ser princesa, que tampoco tienen nada de malo :-)
no es cuestión de cursilería dosdedos, es más bien un tema de cómo puede ser que todo tenga que ser rosa, fucsia o rosita. No hay otra opción, pareciera que no existen el amarillo, el verde o el azul/ niña.
enhorabuena por la San Silvestre, yo la corrí el año pasado en Pamplona, lo pasé genial y también fue mi primera carrera. Que no sea la última!
Y queremos fotos del tutú!!
que empieces muy bien el nuevo año.
Tuve la misma lucha y la misma frustración. Pero es así de extremista la cosa solo en los primeros meses. Igual hay unas pocas marcas coloridas (al menos en Madrid), como Du pareil au meme o Tuc Tuc. Y probá en la sección de nenes, yo le compré cosas en azul y rojo por ejemplo ahí.
gracias por las recomendaciones, las tendré en cuenta para la próxima visita a Madrid.
El sábado estuve en H&M y aunque no me gusta nada comprar ahí, acabé con una pila de enteritos marrones, blancos, verdes y amarillos. El Manchego eligió una mini remera de Kiss (negra) y otra de Los Ramones (gris). Claro que el domingo en casa de mi suegra ligué un vestido blanco y rosa 'para salir del hospital' (?) y 5 enteritos rosa y blanco. Me niego a rendirme, pero me parece que la niña llevará una doble vida: rea con la madre, ñoña con la abuela. Y todos contentos.
Ah, y todavía no le dije a la otra abuela (mi madre) que NO le voy a poner aritos. Ya la estoy oyendo.
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