miércoles, febrero 04, 2015

ni siquiera puedo cumplir con lo que me propongo.

No puedo ir a entrenar, ni a correr. El cuerpo me trata mal. Yo lo trato mal. Él me trata mal. Lo vuelvo a tratar mal y así seguimos.

Terminé el libro de Virginia Nicholson, que me costó más de lo que me gustaría admitir. Es sobre un tema que me encanta, un  período sobre el que no he leído tanto como me gustaría pero que me interesa, y aún así se me hizo denso.Me es muy difícil mantener la atención más de media hora.
A veces lo pienso, lo de mi dispersión. Y lo primero que digo es 'menos mal que terminé la carrera antes de las redes sociales, internet en todas partes y tantas posibilidades de pelotudeo'. Como mucho antes me colgaba viendo fotos de los desfiles en vogue.com (antes de style.com, en la que también perdí meses de mi vida mirando fotos de Miu Miu, Prada, Jil Sander y Helmut Lang).
Anoche retomé el último de Betty que me trajo madre en octubre. Me está gustando, sobre todo porque leerla me devuelve una voz, una cadencia que voy perdiendo. Cada vez me suena más extranjero todo lo rioplatense. Hoy llamaron del Consulado y me escuché hablando de tú, 'vale', 'vale', 'vale', y cosas como 'niña', 'cita', etc. Desvarío, parezco Cecilia Rot en una película de Almodóvar.

Lo que sí debo reconocer es que, al menos durante unos 5 minutos diarios, la cría me permite dedicarme a mis pequeñas obsesiones. Ahora estoy en la temporada Milena Busquets por culpa de Chicaeléctrica. Es casi girl fan lo mío: leer entrevistas online, escuchar algún podcast de entrevistas radiales, instagram o su blog. Casi que me pegaría una figu suya en la carpeta, como  de esas autoadhesivas que venían en la Superpop. Si tuviera tiempo e impresora hasta me haría una yo misma. Claro que me gustaría estar más canchera con el tema gráfico. Ves? Ya estoy pensando en cosas para las que no tengo nada de tiempo.


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