Departiendo con colegas
Comida de sábado con colegas, cuatro profesores de instituto con esposas, concubinos y demás. Un bebé, dos perros. Lluvia y una terraza para fumar.
Cada uno a su tarea: carne, bebida, postre, entrantes, ensaladas. Todo bastante bien organizado, no falta nada.
Y yo llevo a mi accesorio preferido, ese que nunca falla: El Manchego.
Me mata verlo en ación, cómo poco a poco se gana a su audiencia, esa que lo está testeando después de tanto tiempo escuchándome hablar, reírme y putearlo en los viajes diarios al trabajo.
De más está decir que la prueba fue ampliamente superada, aunque espero que el martes cuando vayamos a trabajar al subirme al auto no me pregunten por qué mi concubino no se viene todos los días con nosotros. Para entretener a la banda en el camino, qué más.
Cada uno a su tarea: carne, bebida, postre, entrantes, ensaladas. Todo bastante bien organizado, no falta nada.
Y yo llevo a mi accesorio preferido, ese que nunca falla: El Manchego.
Me mata verlo en ación, cómo poco a poco se gana a su audiencia, esa que lo está testeando después de tanto tiempo escuchándome hablar, reírme y putearlo en los viajes diarios al trabajo.
De más está decir que la prueba fue ampliamente superada, aunque espero que el martes cuando vayamos a trabajar al subirme al auto no me pregunten por qué mi concubino no se viene todos los días con nosotros. Para entretener a la banda en el camino, qué más.


3 comentarios:
Lo mismo que te encantó a vos cautiva a los demás, my darling... el hombre es un seductor nato, qué va! Por lo menos duerme contigo, ja!!!
Ese hombre deberia dedicarse a las relaciones publicas!!! Que espera para profesionalizar su don natural?
si, duerme en mi cama, pero con lo kung-fu que soy yo no entiendo qué hace conmigo!
no, que siga con atemáticas, que si agarra las rrpp termina mal. la fiesta lo puede.
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio